jueves, 22 de diciembre de 2016

Especial Navidad 2016: Tras la sombra de Santa Claus. Sombras iluminadas.

¡Hola a tod@s!

Ante todo agradeceros por el cariño que me habéis dado a lo largo de todo este año y también por haber leído cada uno de los capítulos de esta saga que hoy culmina con este desenlace final por navidad.

Seguramente este sea la última historia que recopile en el blog, quizás más adelante cuando se me apetezca vuelva a colocar algún que otro relato para vosotros y vosotras pero por el momento vamos a cerrar esta página de escribir relatos, historias, o cuentos como queráis llamarlos. Y agradecer a cada uno de vosotros por haber leído cada uno de esos párrafos, frases y letras. Os estoy muy agradecido.

Llegamos con esto al final de esta historia, de esta saga, con un final que creo que es digno y que alegrará a todos aquellos que hayan comenzado esta saga. Como en el anterior os he añadido un par de vídeos que son canciones con las que me he inspirado para llevar a cabo algunas escenas, las anotaciones de estos vídeos puede contener spoiler, tener cuidado.

Desearos a todos unas felices fiestas, y sobre todo que comencéis este nuevo año con nuevas ilusiones y nuevas ganas de seguir para adelante al pesar de las adversidades.

Feliz navidad, y felices fiestas.


Tras la sombra: Sombras iluminadas.

  • Sipnosis: Comienza la batalla final. La batalla entra la ira y la desesperación. Nos encontramos en la casa de Santa Claus, y todos están viendo estupefactos lo que le está ocurriendo a Miguel. Descubre como transcurre el final de la saga de Tras la Sombra en este último capítulo repleto de emociones en todo momento. ¿Conseguirán derrotar al mal? ¿Llegará al fin la blanca navidad? Descúbrelo. 
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra: Sombras iluminadas.


Anteriormente…

Una bola rojiza del árbol de navidad caía lentamente rodando sobre sí misma al suelo debido al tropiezo que la bruja hizo con los duendes que andaban colocándola en el árbol. Todos contemplaron estupefactos lo que contenía dicha bola, no eran sueños de niños que habían sido buenos sino el contenido del alma de Eva que la bruja escondió en su día en su interior. Minutos más tarde la pequeña aparecería en el suelo y desapareció poco a poco entre los brazos de su primo Miguel.

Todos comenzaron a poner caras extrañas por lo ocurrido, y mientras tanto otros lloraban la pérdida de una niña que, aunque no la conocían sentían el dolor que su primo sentía en su interior.

Miguel sin pensárselo se levantó del suelo y alzó con decisión su bastón hacía el cielo. Cerró los ojos y reunió todas sus fuerzas para luchar contra la malvada que había sido descubierta al desprenderse del cuerpo de la Señora Claus, y es aquí donde al fin se batallaría la ira contra la desesperación.

Miguel: ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡DEVUELVEME A MI PRIMA! ¡QUE ME LA DEVUELVA HE DICHO! ¡DEVUELVEMELAAAAAAA!

El bastón comenzó a vibrar fuertemente en las manos de Miguel, y la bruja comenzó a caer al suelo dando un grito de horror que se escuchó por todo aquel lugar. Todo el patio se quedó a oscuras.

Timbo: ¡YA BASTA MIGUEL! ¡PARA!

Todos comenzaron a esconderse por el patio. El gran poder de Miguel hizo que el árbol se cayese al suelo rompiéndose las bolas en montones de trocitos.

Timbo: ¡PARAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Miguel estaba envuelto por una gran bola de energía que lo envolvía de color azulado. Lo único que se podía ver era el gran poder azulado que desprendía Miguel y una bruja derrotada en el suelo.

El patio comenzó a moverse como si hubiera habido un pequeño seísmo. Los duendes muy asustados se escondieron de aquel horror. Algunos pudieron meterse dentro de unas macetas de navidad que había allí, otros en unas cajas abandonas, hicieron todo lo posible para poder escapar de aquella terrible situación.

Un gran viento huracanado entró por el patio y miles de pequeños copos de nieve empezaron a girar alrededor de Miguel. Timbo no reconocía los ojos de Miguel, sus ojos eran blancos y su voz estaba distorsionada. Su melena no paraba de zarandearse de un lado para otro.

Timbo no sabía cómo podía ayudar a su amigo y se volvió a convertirse en reno. Tomó una rápida decisión pues él sabía que no era el momento para pensar, y metió todos sus cuernos al estómago de su amigo. Miguel cayó al suelo y el gran poder que iba a soltar desapareció. Todo el poder azulado que había acumulado y a punto de disparar no había salido y acabó desapareciéndose. Todo volvió a la normalidad. Timbo cayó al suelo con un Miguel que se encontraba inconsciente.

Biky: Me duele todo…

Una bruja totalmente derrotada quiso levantarse del suelo, pero en el momento de quererse levantar vio unos pies grandotes que le sonaban muy familiar.

Santa Claus: Biky, todo ha acabado. Debes de zanjar todo este asunto.

Santa Claus sujetó a Biky por el brazo y el cuerpo de Biky había desaparecido convirtiéndose en la sombra oscura. Comenzó a rondar por el brazo y por la piel Biky había entrado en el cuerpo de Santa Claus. Nadie pudo apreciar dicho momento puesto a que todos los pequeños duendes estaban recogiendo los destrozos que se habían originado en el patio.

Timbo estaba al lado de su amigo al despertarse vio que se encontraba al lado de Miguel, y llamó a su amigo.

Timbo: ¿Miguel? ¿Miguel, estás bien?

Miguel abrió los ojos poco a poco para el alivio de Timbo. Este le ayudó a incorporarse contra una maceta grande que allí había. Se tocó las manos su cabeza, porque le dolía mucho.

Miguel: Me duele toda la cabeza.

Timbo: Siento haberte lastimado. Pero no es el momento de usar ese poder. Ahora no.

Miguel: ¿Cómo?

Timbo: Sólo te digo que ahora no es el momento.

Mientras que ambos hablaban y Miguel no comprendía nada de lo que le decía, algo horrible estaba a punto de suceder.

Santa Claus (Biky): Bien, tengo en el bolsillo izquierdo la varita.

Debido a los últimos acontecimientos la bruja malvada volvía a las andadas.

Santa Claus (Biky): He cometido un horrible error. Debo de escapar de aquí. No quiero ser víctima como ella. ¡No quiero morir como Reanxare!

Miguel: ¿Santa Claus?

La Señora Claus estaba muy asustada y muy pálida. Era la primera vez que veía a su marido con una expresión que no recordaba. Era distinto. Era horrible.

Señora Claus: No es él. Debe de ser la bruja.

Santa Claus (Biky): ¡Cállate!

Lanzó con la varita un rayo de luz morada en los labios de la Señora Claus convirtiéndose en un esparadrapo y ambos desaparecieron de aquel lugar tras una gran y densa nube morada.

Tras el asombro de todos los presentes un duende entró corriendo al patio formando mucho alboroto.

Bepu: ¡Daros prisa, algo está ocurriendo en los establos!

Todos acudieron a los establos y observaron a un Rudolph en muy mal de estado.

Timbo: Oh no, ¡no puede ser!

Miguel: Timbo, debemos de ir tras la bruja. ¿Qué ocurre?

Timbo: Va a ser imposible. Sin Rudolph no podremos ir tras ella. Así no podremos encontrar el paradero de la bruja.

Miguel: ¿Cómo dices?

Timbo: Exacto. Sin Rudolph no podemos ir tras la bruja, porque gracias a su nariz colorada detecta que niño le falta sus regalos o bien donde se encuentra Santa Claus.

Miguel: Vaya…

Timbo: Pero hay una solución.

Miguel: ¿Cómo?

Dijo Miguel muy sorprendido al escuchar la última frase de su amigo.

Timbo: Puedo traspasar una parte de sus poderes a mí y poder encontrar el paradero de Santa Claus y su señora.

Sin perder ningún minuto más, Timbo se acercó a un moribundo Rudolph. Puso su mano derecha contra el pecho del reno y traspasó una parte de sus poderes a él. Un gran rayo de luz rojiza hizo que Timbo se convirtiera rápidamente en un reno y sus astas de la cabeza no fueron pequeños cuernos como tenía anteriormente, sino grandes y robustos cuernos. Su nariz se puso colorada y comenzó a brillar. Ahora Timbo sí que era un reno oficial de Santa Claus.

Timbo: Corre, ¡súbete! ¡No perdamos más el tiempo!

Pasaron los minutos. Biky desprendida del cuerpo de Santa Claus, se encontraba en la cueva donde se había hospedado al llegar. Tenía sujeto tumbados en unas plataformas redondeadas a Santa Claus, por un lado, y a la Señora Claus por otro. Arriba de sus cabezas tenían pequeñas estalactitas a punto de caerse encima de ellos.

Santa Claus: No deberías de sucumbir a la sombra de tu interior.

Biky: ¡Cállate! Bastante he sufrido para que ahora me vengas con sermones. Sermones que no voy a escuchar en ningún momento.

Señora Claus: Por favor, escúchanos. Podemos ayudarte.

Biky: ¡No! ¿Alguien me ayudó cuando nací en este mundo? ¿Alguien me tendió una mano? ¿Alguien estuvo ahí conmigo cuando necesitaba esas necesidades que toda pequeña debería de tener cuando se encuentra sola en un mundo totalmente desconocido para ella? ¿Alguien estuvo ahí cuando murió a la persona que aprecio? ¿Alguien? ¿Alguien? ¡NADIE! ¿Sabéis? ¡NADIE!

Tras estas últimas palabras Timbo había aparecido en la entrada de la cueva y rápidamente había bajado de él Miguel que se abalanzó con decisión encima de ella. La bruja le dio un empujón y le tiró para detrás con todas sus fuerzas.

Biky: ¡Maldito mocoso!

Biky levantó la varita hacía arriba para atacar a Miguel, pero Timbo se interpuso metiéndose por el medio y clavándole las astas hacía un lado del pecho. El rayo de la varita de Biky acabó por mala suerte en todo el pecho de Timbo, y el reno cayó al lado derecho. La varita había sido clavada en el pecho de Timbo y se rompió como si de una rama se tratase en varios trozos. Grandes destellos aparecieron en el pecho del reno tras la ruptura de la varita.

Biky: ¿Por qué me has hecho esto reno?

La bruja comenzó a resoplar con todas sus fuerzas. Sentía una gran punzada en un lado del pecho. Se dirigió a Santa Claus y lo liberó para acto seguido volver a convertirse en una sombra y entrar nuevamente en su cuerpo. Tras una nube enorme morada, desapareció.

La cueva comenzó a temblar y las estalactitas comenzaron a caer una tras otra. Miguel corriendo liberó a la Señora Claus, segundos después una gran estalactita cayó justo en el lugar donde se encontraba la cabeza de la Señora Claus.

Señora Claus: Gracias pequeño. Ha faltado poco.

Ambos se dirigieron a un reno con los ojos cerrados. No paraba de derramar sangre en el lado donde le había golpeado con la varita.

Miguel: Timbo, por favor contesta. Timbo, por favor abre los ojos.

Miguel agarró el cuerpo del reno y vio como minutos después el reno poco a poco comenzó a abrir los ojos. Estaba muy débil.

Miguel: Timbo, debemos de salir de aquí. Todo se está derrumbando.

La Señora Claus pudo observar como la entrada de la cueva estaba a punto de ser tapada para siempre.

Señora Claus: ¡Debemos de darnos prisa!

Timbo intentó levantarse para que sus dos amigos se subieran en su lomo para llevarles al lugar donde se encontraba la bruja. Tras un enorme esfuerzo los tres emprendieron el vuelo antes de que la cueva se cerrase del todo.

Un montón de duendes habían logrado levantar nuevamente el árbol de navidad en la casa de Santa Claus, pero todos los adornos estaban destrozados. Todos se pusieron contentos cuando uno de ellos alzó la mano hacia arriba señalando a Santa Claus. Todos aplaudieron con gran alegría, pero terminó de pronto porque Santa Claus abrió los brazos en cruz y comenzó a soltar grandes rayos de luces de color roja y verde. Las luces comenzaron a destrozar el taller, la cocina, atravesó destrozando todos los regalos de muchos niños. La cinta de transporte de los regalos comenzó a caerse al suelo haciendo un gran estruendo en la casa.

Santa Claus (Biky): Mi venganza final. Todo será derrumbado, como mi vida. ¡Todo acabará entre las cenizas!

Los duendes muy asustados fueron corriendo a esconderse en lugares pequeños para ocultarse de tal horrible momento.

Timbo había llegado con Miguel y la Señora Claus tras una caída forzosa del reno que acabó en el suelo. Miguel fue rápidamente a la ayuda de su amigo, pero no recibió respuesta de él. Hasta que de repente abrió su boca para decirle unas últimas palabras.

Timbo: Gracias por todo el cariño que me has prestado. Ahora es el momento de abrir la llave que esconde tu bastón. Abre el mundo de la luz y acaba con todo… esto.

Tras estas últimas palabras entre sollozos de Miguel, nuestro valiente Timbo desapareció entre destellos.

Señora Claus: No llores mi niño. Ahora es el momento de usar tu poder. ¡Es la hora!

Miguel entre lágrimas y secándose sus lágrimas con la manga de su camisa, se levantó del suelo. Con decisión se puso en los pies del árbol de navidad y alzó el bastón hacía Santa Claus.

Miguel: ¡Se va a acabar tus fechorías!

Una gran luz celeste volvió a desprenderse del bastón y los pies de Miguel comenzaron a flotar mientras que Santa Claus aún seguía lanzando rayos. Ambos se pusieron uno en frente del otro. Uno de esos rayos fue a acabar contra Miguel, pero desapareció puesto a que él estaba protegido por la luz celeste que le rodeaba. La voz de Miguel comenzó a distorsionarse nuevamente.

Miguel: ¡Sal del cuerpo de Santa Claus!

Santa Claus (Biky): ¡Nunca! ¡NUNCA!

Los rayos de Santa Claus incrementaron y ahora eran más grandes, y el poder de Miguel siguió en aumento hasta tal punto que la camisa se desgarró y acabó destrozada. Su cuerpo comenzó a temblar. Un mano que él no conocía se encontraba apoyada en su hombro derecho. Se trataba de Reanxare.

Reanxare: Por favor, termina con esto. No quiero que sufra más.

En el otro hombro se encontraba su prima Eva.

Eva: Pon fin a su sufrimiento. Todo debe de terminar.

Ambas llevaban un hermoso traje blanco traslucida a la luz de aquel nuevo amanecer. Que poco a poco estaba saliendo en el lejano horizonte.

Miguel sin pensarlo ningún segundo más levantó su bastón y la punta se convirtió en una llave dorada, se dirigió a Santa Claus y se lo clavó en el corazón. Se originó un gran destello morado y dorado en el pecho, y la gran sombra salió del cuerpo y explotó en millones de destellos morados y dorados.

Tras la caída de esos destellos morados y dorados al suelo, los duendes y la Señora Claus alzaron sus miradas hacía la copa del árbol de navidad, pero tanto Miguel y Santa Claus ya no seguían ahí. Ambos habían desaparecido.

¡PUM, PUM, PUM!

Se escuchaban los latidos de un corazón. Miguel se miró las manos y el horizonte. Observó que se encontraba en un lugar cálido bañado por una luz blanca.

Miguel: ¿Dónde me encuentro?

Santa Claus detrás suya puso sus dos manos en sus hombros. Miguel pudo ver también que detrás de Santa Claus se encontraba Timbo en su forma duende y le guiñó un ojo.

Santa Claus: Bien hecho muchacho. Mira allí.

Miguel sorprendido vio como a lo lejos aparecía su prima Eva, y él rápidamente fue a abrazarla con todas sus fuerzas.

Miguel: ¡Prima, mi prima! Te he echado mucho de menos.

Ambos pudieron sentir su calor respectivamente.

Eva: Gracias por encontrarme, Miguel. Te estoy muy agradecida.

Ella se acercó a su mejilla y le dio un beso. Él se puso muy colorado, tan colorado como un tomate. Santa Claus se rio, hasta que alzó una sonrisa al ver detrás de Eva a Biky junto a Reanxare. Ambas iban vestidas con un hermoso traje blanco, y llevaban la melena suelta. A sus espaldas llevaban unas grandes alas de color blanco. Iban muy hermosas. Ambas iban unidas de la mano.

Eva se puso delante de su hermana.

Biky: Siento el daño que he podido ocasionarte. Lo siento de verás.

Eva: No. No debes de sentirlo. Has sufrido mucho. No te tienes que disculpar. Hay cosas peores por las que preocuparnos. Las discusiones, las peleas, las guerras, no llevan a ningún lugar. Debemos de construir un mundo donde reine la paz.

Santa Claus: Bien dicho.

Biky se le cayó una lágrima y se puso las dos manos en la cara, hasta que Eva se las agarró y se las bajó.

Eva: Ahora debes de reunirte con Reanxare y ser feliz juntas.

Tras estas últimas palabras ambas hermanas se abrazaron fuertemente. Reanxare agarró por la cintura a Biky, y ella le apoyó la cabeza en su hombro. Ambas empezaron a andar hacía una hermosa luz blanca que se encontraba en el fondo.

Eva: Adiós mi hermana. Hasta siempre.

Eva se dirigió a Miguel con una sonrisa, y lágrimas en los ojos.

Miguel: Eva… yo…

Santa Claus levantó un par de dedos hacía arriba e hizo sonar tres chasquidos con sus dedos. La casa de Santa Claus, el Árbol de Navidad, el taller, todo volvió a la normalidad.

Santa Claus: ¡Hou, hou, hou!

Marta: ¡A levantarseeeeeee dormilones!

La madre de Eva jaló fuertemente del cachete de su hija y luego se fue a la litera de abajo donde jaló también del cachete de Miguel.

Marta: Vaya par de dormilones estáis hecho. Os espero abajo. Tus padres están abajo Miguel. ¡Daros prisa!¡Ya es navidad!

Eva: Un poquito más…

Miguel abrió los ojos.

Miguel: ¡Guau! ¿Todo ha sido un sueño?

Ambos primos bajaron por las escaleras y vieron a toda su familia que estaban todos juntos cantando villancicos junto al árbol de navidad. Entre los adornos de este árbol se encontraba un caballo alado plateado, pequeñas cadenas de perlas blancas, pequeñas flores rojas como amapolas y lunas redondeadas. Y en lo alto de la copa del árbol había una estrella dorada.

Marta: Cariño, ¿sabes cómo ha llegado esa estrella ahí? ¿La compraste?

Jordi: ¿Yo? Que yo sepa no.

Ambos padres se miraban extrañados uno a otro. Mientras tanto ambos niños se asomaron a la ventana del salón al escuchar el tintineo de unos cascabeles.

Miguel: ¡Santa Claus!

Miguel y Eva, ambos con sus pijamas y descalzos salieron afuera. Mientras que sus padres estaban dentro tomando todos juntos unas copitas de vino.

Miguel: Me pareció escuchar a Santa Claus.

Eva: Oye, Miguel. ¿Me quisiste decir algo? ¿O era en sueños?

Miguel se puso muy colorado. Le dio rápidamente un beso en la mejilla y se metió para dentro de la casa.

Eva: ¡Ey! ¡Dímelo! ¡No me dejes así! ¡Fuuu! ¡Bobooo!

A lo lejos, en lo más alto del cielo el trineo de Santa Claus se dirigía a repartir los regalos de todos los niños del mundo que habían sido buenos. Entre los renos como guía iba Rudolph y a su lado Timbo, ambos junto a sus compañeros renos guiaban a Santa Claus en una nueva noche mágica de navidad.

Santa Claus: ¡Hou, hou, hou! ¡Feliz Navidad!

Tras el trineo de Santa Claus se podría contemplar una aurora boreal y con ello un nuevo amanecer.

Veinte años después…

Una chica llamada Noemí se dirigía con su grupo de amigos por navidad a un pub para tomar unas copas. Precisamente, esta chica era idéntica a la Biky que ya conocemos. Vamos a ver cómo le va.

Noemí: Venga chicos que quiero entrar al pub. Necesito tomar unas copitas para celebrar estas fiestas. ¡Hip, hip, hip!

Pepe: Noemí, ¡ya llevas tres copas! Vas a llegar mareada a casa.

Todos rieron.

Paula: Cierto, Noemí. Deberías de escuchar seriamente a Pepe.

Sofía: Anda, ¡que pelmazos sois! Dejarla que disfrute. ¡Estamos en navidad!

Todos volvieron a reír.

Entraron al pub y tomaron asientos en un rincón.

Noemí: Esperar, no pedir la otra que voy un momento al baño.

Cuando Noemí se dirigía al cuarto de baño se chocó con una chica que era idéntica a Reanxare, caracterizada también por su larga bonita melena de color negra.

Carla: Perdóname.

Noemí: No, perdóname tú.

Noemí contempló la belleza de Noemí.

Noemí: ¿Nos conocemos?

Carla: Creo…

Beatriz: ¡Carla! ¡Date prisa! ¡Tenemos que subir al karaoke!

Pepe: ¡Venga! ¡Noemí te estamos esperando!

Carla: ¡Voy, Bea! Hasta ahora.

Carla le devolvió una sonrisa y Noemí otra. Así toda la noche.

Fin.
Final de la saga: Tras la sombra.


Vídeo: Esta canción me ha ayudado para llevar a cabo la escena final cuando Miguel se reencuentra con Eva, y posteriormente el reencuentro de las dos hermanas.

Vídeo: Esta canción la he usado cuando Eva entabla conversación con su hermana, y esta le dedica unas palabras y posteriormente se despide de ella felizmente (minuto: 3:00) También cuando gracias a Santa Claus todo volvió a reconstruirse (minuto 4:18)

Vídeo: Esta canción la he usado para las últimas escenas de Miguel y Eva cuando salen afuera a buscar a Santa Claus. A partir del minuto 1 me ha inspirado para adelantarme veinte años más tarde para hacer las escenas de Noemí y Carla, y en el 1:55 es cuando ambas se reencuentran en el pub.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Especial Navidad 2016: Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.

¡Hola a tod@s!

Llega el momento de descubrir las historias que os tengo preparado para estas navidades, y se trata del cierre final de la saga "Tras la sombra". Para ello vais a poder disfrutar de dos capítulos finales relacionados con la navidad, en especial a Santa Claus. Este cierre de la saga de "Tras la sombra", en estas navidades está compuesta por dos capítulos. Uno de ellos es el que estáis viendo ahora mismo y el último capítulo se podrá leer el próximo Jueves 22 de Diciembre, donde veréis el final de esta historia por navidad y el final al fin de la saga.

Además al final del todo os dejo con dos canciones que me han ayudado a inspirarme en realizar algunos momentos muy importantes de esta historia. Aviso que contiene spoilers.

Espero que lo disfrutéis un montón. No perdáis detalles de este capítulo porque el próximo está por llegar. ¡Disfrutarlo!


Os dejo a continuación con el este primer capítulo y especial por estas navidades. ¡Feliz Navidad!

Actualización (16/12/16 - 7:53): Se ha corregido algunos errores que he podido encontrar. Nueva versión también disponible en formato pdf. Disfruten del capítulo. =)

Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.

  • Sipnosis: Nuestros amigos llegan a la casa de Santa Claus, pero lo que ellos no sabe es que en su interior se esconde su peor enemiga y que ocurrirá grandes acontecimientos que les cambiarán para siempre. ¿Saldrán victoriosos al fin en esta ocasión? Continua leyendo la saga "Tras la sombra", en este principio del final de la saga en estas navidades.
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.


Una alta figura con una capa negra alargada se arrastraba por el frío suelo de un bosque nevado. A lo lejos se podría visualizar el destrozo de un trineo hecho en montones de tablones de madera. La mujer alzó la mirada al cielo y contempló cómo comenzaba a caer pequeños copos de nieve.

Biky: Lo que me faltaba, ahora se pone a nevar. Debo de refugiarme.

La malvada bruja encontró una cueva acogedora y se dispuso a encender un fuego con el poder de la varita de Eva, que como ya sabéis ahora está dentro en el interior de una bola de color rojiza perdida en la nieve y en el que nadie sabe nada, ni siquiera la bruja que ahora estaba calentándose junto a una pequeña fogata en mitad de una oscura y solitaria cueva.

A la mañana siguiente la bruja hizo de la cueva como su nuevo hogar. Cerca de unas estalactitas que se balanceaban y que parecían que se iban a caer en cualquier momento, construyó en el suelo un lugar para torturas.

Biky: Debo de ser precavida por si vuelve a aparecer ese mocoso con su reno.

Pasaros los días y la bruja descubrió en lo alto de la cueva, en una colina, como cerca de allí se encontraba un lugar que le resultaba familiar por los cuentos, y por esos villancicos que hablaban de ese lugar. Se trataba de la casa de Santa Claus.

Biky: ¡Que suerte la mía! Voy a hacer una cosa, debo de ocultarme. No quiero que me encuentre.

La bruja levantó con el poder de la varita montones de medianas y pequeñas rocas para tapar la abertura de la cueva y así ocultarla mientras que ella se encontraba ausente.

Al llegar a la gran casa de madera de Santa Claus, observó por una ventana como una señora gordita estaba cocinando unos deliciosos cupcakes en su cocina. Ella dedujo que era la mujer de Santa Claus. Ella llevaba un traje como su marido, pero lo único que le diferenciaba era una especial de falda verde oscura que usaba como delantal para sus cocinas de cupcakes y deliciosos manjares para estas fiestas. Biky sin pensárselo abrió la ventana con cuidado y se escondió detrás de un mueble de la cocina, mientras que la señora Claus muy concentrada se disponía a decorar unos deliciosos cupcakes de chocolate.

Biky: Esta es mi oportunidad, debo de ser ella para que no me encuentren nunca. ¡AHORA!

Balanceó con su fuerza el mueble donde platos, fuentes y vasos cayeron al suelo; y el mueble cayó encima de la señora Claus.

Biky se convirtió en una horrible sombra y se deslizó por el suelo de la cocina y terminó entrando por las orejas de la señora Claus. De repente, la Señora Claus abrió los ojos y con grandes fuerzas apartó todo el mueble ella solita.

Señora Claus (Biky): La varita está ahí en el suelo, debo de alcanzarla.

Alcanzó la varita a lo justo, porque en ese mismo momento unos duendes interrumpieron la cocina con cara de asombro.

Los duendes ayudaron a la falsa Señora Claus a levantarse del suelo. Ella explicó que había sido un accidente doméstico y que todo estaba bien, mientras que su mano derecha dentro del delantal tocaba la punta de la varita y a su vez mostrando una sonrisa alargada de maldad.

Pasaron los días y un enorme portal se abrió en el cielo Timbo y Miguel hacía aparición en un cielo nocturno, pero tuvieron suerte porque en ese momento no estaba nevando. Timbo ofreció a Miguel hospedarse en la casa de su amo, y fueron ambos a la casa de Santa Claus.

Al llegar a la entrada dos duendes amigos suyos le recibieron con los brazos abiertos, se trataban de Patri y Bepu que ambos se convirtieron en padres y tenía a un pequeño duende en los brazos de la mamá. Timbo se convirtió de Reno a Duende y dio un beso en la frente al pequeño mientras que Miguel le ofrecía su mano, dándole una pequeña caricia en su manita.

Los duendes que le dieron la bienvenida a nuestros amigos le enseñaron toda la casa por dentro de Santa Claus. Estaban preparando los últimos preparativos antes de navidad. Una enorme cinta teletransportadora llevaba los regalos de un lado a otro. Había un duende muy regordete que no paraba de comerse las galletas de chocolate en forma de árbol de navidad y campanas que tenía en una mesa central del taller donde había dulces, batidos, bizcochos, entre otros ricos manjares. Miguel se reía porque veía como el duende regordete se acercaba y se las metía en la boca y luego otro duende le daba en la espalda porque se estaba ahogando por las prisas del trabajo. Era normal, porque quedaba muy poco tiempo para el gran día.

Bepu y Patri llevaron a nuestros amigos a un nuevo lugar y diferente al que habían visto. Se trataba del patio interior que tenía la gran casa de Santa Claus. Era hermoso, alrededor del patio tenía las ventanitas pequeñas escarchas por la nieve y decorado con cintas verdes y rojas. Además de una pequeña puertecita que llevaba a la cocina de la señora Claus. En el centro del patio se hallaba un hermoso y gran árbol de navidad.

Miguel: ¡Guau! ¡Es maravilloso!

Timbo: Es aquí donde reside los sueños de todos los niños del mundo. Aquellos niños que han sido muy buenos y sus sueños son reales ya sea por necesidad o por algo que les ha ocurrido, es decir, sueños que son importantes para ellos. Se representan en esas bolas de color rojo.

Miguel: ¡Guau! Qué bonito. Brilla mucho el árbol de navidad. ¡Me encanta! ¿Y esa puerta?

Miguel alzó un dedo a una de las puertas del patio.

Timbo: Esa puerta nos llevaría a la cocina de la Señora Claus. ¡Prepara cosas muy riquísimas! ¿Te han gustado las luces? Gracias a las luces que tenemos en el árbol, y al inmenso poder de las bolas hace que este árbol sea muy bonito.

Miguel: Ya veo, ¿y cómo aparecen estas bolas?

Timbo: Aparecen por arte de magia o aparecen en cualquier lado de esta casa. Y nosotros las colocamos aquí.

Miguel: ¿Y esa estrella plateada de arriba del todo?

Timbo: Esa estrella plateada tiene un enorme poder en su interior. No es un sueño, y tiene más fuerza que la amistad y los sueños juntos. El amor verdadero. Cuando consigue ese amor verdadero se vuelve dorada.

Miguel: ¿Cómo?

Respondió Miguel muy extrañado a Timbo.

Timbo: El amor verdadero es aquel amor que nadie te puede dar y que sólo tú puedes crear en tu interior. Es aquel que ofreces a los demás a cambio de nada. De ahí nace el amor verdadero. Si sigue bien tus pasos lo llegarás a conocer.

Miguel: ¡Guau!

La falsa Señora Claus se encontraba en ese momento en los establos de los renos de Santa Claus. Estos renos tenían una peculiaridad y es que estos no se transformaban en duendes. La bruja se acercó a Rudolph que era el que guiaba a todos los renos de Santa Claus en la mágica noche. Se acercó al reno y le ofreció uno de sus cupcakes. El reno sin pensárselo se lo comenzó a comer como si no hubiera un mañana. Una vez que el reno había acabado de comer su cupcake, ella se marchó de allí dejando a un reno que comenzó a sentirse mal cayéndose al suelo poco a poco. Mientras que la falsa Señora Claus salía del establo pudo escuchar como el reno comenzó a quejarse por un horrible dolor de estómago.

Biky se asomó por el barandal de la escalera de la casa, y vio como en el piso inferior se encontraba Timbo y Miguel, su sonrisa se hacía más perversa y malvada. Se dirigió a un dormitorio abriendo sus dos puertas en par en par con gran jubilo y alegría. Todo andaba como ella lo había planeado. Ahora mismo se encontraba en el dormitorio de Santa Claus.

Señora Claus (Biky):  Todo anda como lo había planeado. Así no me descubrirán jamás.

Se acercó a la terraza que tenía el dormitorio, abrió sus puertas y se asomó al balcón. Vio con ojos tristes como los copos de nieve comenzaron a caer nuevamente en esa noche nocturna. Un soplo de aire frío movió la falda de la Señora Claus y en ese mismo instante apareció un rostro de una persona que le resultaba bastante familiar pero que no llegó a reconocer. La extraña figura comenzó a acercarse a ella con tristeza.

Señora Claus (Biky): ¿Un espíritu? ¿Quién eres?

Nuevamente un soplo de aire frio mezclado con los copos de nieve giró alrededor del misterioso rostro y se pudo apreciar el aspecto de aquella persona. Era hermosa. Llevaba un largo cabello oscuro y tenía una túnica blanca gracias a los copos de nieve. Pero su mirada era diferente, le miraba con tristeza. Una mirada que ella no conocía.

Sombra misteriosa: Puedes cambiar. Merece la pena el cambio.

Biky se acercó a la sombra pasito a pasito y pude sentir con ojos cerrados como aquella figura la quiso tocar el rostro, pero en el momento de tocarla la figura desapareció al llegar una persona al dormitorio.

Santa Claus: Hou, Hou. ¡Estabas aquí! ¿Dónde te encontrabas? ¡Te estaba buscando por la cocina! Pensé que estarías preparando un suculento pastel de tres chocolates.

Santa Claus al ver a su esposa se quedó sorprendida al ver que ella estaba llorando. Biky no le dio tiempo a asimilar lo que había visto, acababa de ver a Reanxare.

Dos duendes que habían llegado de un arduo viaje llegaban cansados a la casa de Santa Claus y llevaban consigo una bola de color rojiza.

Sam: Debemos de colocarla en el árbol.

Gus: Yo te ayudaré. Voy por las escaleras al taller y la colocaremos arribita.

Mientras tanto en el dormitorio Santa Claus estaba impresionado al ver a la Señora Claus llorar por primera vez.

Santa Claus: ¿Querida? ¿Te ha pasado algo?

Decía Santa Claus mientras cerraba el balcón de la terraza. Acto seguido se acercó a Biky y la abrazó. La bruja recibió el abrazo con los ojos abiertos en par en par. En el lado del corazón comenzó a salir una pequeña luz dorada que aumentaba poco a poco. Se tocó el pecho y cayó de rodillas al suelo.

Santa Claus la ayudó a levantarse y le rechazó la ayuda. Salió huyendo del dormitorio y corrió por las escaleras hacía abajo. Poco a poco el poder de la bruja por dentro comenzó a debilitarse. Caían lágrimas en su mejilla y lanzó unos gritos ahogados como si estuviera metiéndole a ella miles de trocitos de cristal en su corazón.

Señora Claus (Biky): ¡Mi corazón! ¿Qué es este sentimiento? ¿Por qué? ¿Qué me está ocurriendo? ¡No! ¡NO! ¡NOOOOOO! ¡ARGGG!

La malvada bruja salió corriendo escaleras abajo y entró por la cocina. Al entrar en la cocina tropezó con varias bandejas de galletas recién horneadas y tropezando así con unos duendes que estaban preparando las bandejas para los trabajadores, estos cayeron al suelo al tropezarse con la bruja.

Patri: ¿Qué le ha pasado?

Bepu: ¡Que rara está estos últimos días! ¿Qué le ha podido ocurrir?

Al salir de la cocina la bruja tropezó con los dos duendes que estaban colocando la bola roja que habían encontrado en su viaje. La bruja cayó al suelo. La escalera comenzó a tambalearse. Todos los duendes se asomaron para ver que estaba ocurriendo. Timbo y Miguel pudieron aguantar la escalera a tiempo, pero el duende que estaba colocando la bola se le resbaló e iba en dirección al suelo. Todos contemplaron como la bola poco a poco llegaba al suelo girando sobre sí misma.

¡PLAS! La bola rojiza cayó al suelo y se resquebrajó de un lado a otro. Del interior de esa bola comenzó a salir bolas de humo rojizas con imágenes en su interior. A Miguel le sonaba muy familiar esas imágenes.

Timbo: ¡No puede ser!

Miguel: ¡Son los recuerdos de Eva!

Todos contemplaron entre copos de nieve los recuerdos de Eva, en los mejores momentos de su vida. Cuando los recuerdos se esfumaron, la bola destrozada se convirtió en el cuerpo de la pequeña Eva. Miguel con lágrimas en los ojos fue hacía el cuerpo de su prima. Intentó reanimarla zarandeándola de un lado para otro, pero era en vano. La pequeña ya no se encontraba con ellos.

Miguel: ¡EVA! ¡NO! ¡EVA HÁBLAME! ¡POR FAVOR, RESPONDEME! ¡EVA! ¡POR FAVOR, DI ALGO! ¡EVA! ¡EVAAA!

Todos los presentes comenzaron a llorar. El cuerpo de la pequeña comenzó a ser traslucida hasta que desapareció de las manos de Miguel.

Miguel: ¡EVA! ¡EVAAAA!

Timbo agarró fuertemente a un amigo descontrolado por los nervios de aquella situación.

Todo el mundo dirigió la mirada a Santa Claus que sostenía a una inconsciente Señora Claus. La despertó con unas caricias en su mejilla y esta despertó.

Santa Claus: ¿Dónde has escondido a la Señora Claus?

La bruja se desprendió del cuerpo de la Señora Claus entre lágrimas, tapada por su capucha, salió al exterior.

Biky: ¿Qué he hecho? ¡He matado a mi hermana!

Miguel se dirigió a la bruja con ira.

La Señora Claus comenzó a despertarse en las manos de su marido. Santa Claus le mostró una sonrisa y un beso en la frente.

Santa Claus: Bienvenida, Señora Claus.

Santa Claus notaba algo raro en uno de los bolsillos del delantal de la Señora Claus, se trataba de una varita mágica.

Miguel: ¡Maldita bruja! ¡Has matado a mi prima! ¡LA HAS MATADO! ¡MALDITA!

Alzó al bastón al cielo y dirigió un gran rayo azulado contra su pecho. La bruja comenzó a gritar fuertemente hacía el cielo nevado. Timbo observó a un Miguel que no conocía, estaba descontrolado por la muerte de su prima.

Miguel: ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡DEVUELVEME A MI PRIMA! ¡QUE ME LA DEVUELVA HE DICHO! ¡DEVUELVEMELAAAAAAA!

El bastón comenzó a vibrar fuertemente y la bruja comenzó a caer al suelo dando un grito de horror que se escuchó por todo aquel lugar. Todo el patio se quedó a oscuras.

Timbo: ¡YA BASTA MIGUEL! ¡PARA!

Todos comenzaron a esconderse por el patio. El gran poder de Miguel hizo que el árbol se cayese al suelo rompiéndose las bolas en montones de trocitos.

Timbo: ¡PARAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Miguel estaba envuelto por una gran bola de energía que lo envolvía de color azulado. Lo único que se podía ver era el gran poder azulado que desprendía Miguel y una bruja derrotada en el suelo.

Continuará…


Vídeo: Esta canción me ha inspirado para el momento en el que Biky se encuentra con Reanxare en el balcón.


Vídeo: Esta canción me ha inspirado en el momento en el que Biky sale corriendo escaleras hacía abajo y hace tropezar a los duendes con ella.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Exposición de Playmobil 2016 - Chiclana de la Frontera, Cádiz.

¡Hola a tod@s!

Hace unos días pude ir con mis sobrinos a una hermosa exposición de Playmobil en Chiclana de la Frontera. Situado en el Polígono Industrial El Torno, concretamente en la Avenida del Comercio 27, en el Salón de Celebraciones "La Muralla".

Esta exposición está organizada por el grupo de Clicks de Cádiz, y el Ayuntamiento de Chiclana de la Frontera.

Deciros que si tenéis la oportunidad de venir en estos días de puente o bien para las próximas fiestas navideñas de estar aquí en Chiclana, os invito a que vengáis con vuestros hijos a esta exposición porque no os va a defraudar en ningún momento. Es más, una vez que lo hayas visitado tendrás la necesidad de ir otra vez porque siempre habrá algún detallito que no hayas visto en la visita anterior.


A lo que a mi me respecta he podido disfrutar como un enano de toda la exposición. Las personas que trabajan allí son muy amable y te atiende sin ningún problema. Os podréis encontrar escenas de Star Wars, Harry Potter, Egipto (con su Belén de Navidad y el Dakar, muy bien hecho), y otros dioramas que harán que paséis un rato agradable viéndolo. Además si tienes buena vista y localiza algunos "gazapos" entre los diferentes dioramas, ellos te darán unos papelitos que si los apuntas podrás concursar en un sorteo muy molón que andan organizando. Un divertido juego que hará que los más peques y los no tan peques se lo pasen guay del paraguay buscando esos diferentes gazapos.

Además, a parte de la exposición tendréis un mercadillo donde podréis conseguir clicks de Playmobil a un precio asequible para vuestros bolsillos. Una muy buena oportunidad para comprar cositas para estas navidades a esos amantes de Playmobil. En mi caso pude comprarme un Papa Noél que no tenía, los trabajadores del mercadillo son muy majos, no tendréis problemas a la hora de hacerles alguna pregunta.

No dudéis en visitar esta exposición. ¡Os lo vais a pasar pipa!

Para terminar os adjunto una galería de fotografías que hice con la cámara de mi móvil (no muy bueno, pero se puede preciar muchos detalles). Espero que lo disfrutéis.

Enlace a la galería de fotografías: https://goo.gl/photos/gc7dXrJbr7wYVUke8

Enlace web: Página de facebook de "Expo Clicks de Chiclana".

martes, 22 de noviembre de 2016

Sonrisas iluminadas.

¡Hola a tod@s!

Este post va a ser un tanto diferente al que suelo escribir habitualmente y en el que intentaré al menos sacaros una sonrisa de verdad, o como yo le digo... una sonrisa iluminada.

Ahora me preguntaréis, ¿qué son las sonrisas iluminadas? Las sonrisas iluminadas son aquellas en la que mostramos en nuestros rostros de verdad, una sonrisa que esté llena de bondad, cariño, alegría y sobre todo amor. Una sonrisa que hoy en día hay pocas que se pueden ver por las calles de nuestras ciudades. Una pena. Siempre solemos ver esas sonrisas apagadas, esas sonrisas falsas que debemos de esforzar para representar que estamos felices cuando en realidad nuestros corazones está lleno de momentos amargos.

Pero no os preocupéis os voy a dar una pizca de magia para que esas sonrisas se vuelvan a encender, ¿sabéis como? Mirando más allá de nuestros corazones: recuerdos de nuestra niñez, recuerdos de nuestro primer amor, esos maravillosos momentos que hará que poco a poco esa pequeñita velita que tenemos se vuelva a encender. Sé que puede costar que se vuelva a encender pero sé que sois valientes y lo lograréis porque no habrá nadie que lo impida, sólo tú. Tú tienes esa magia que hará encender esa pequeñita velita y salir a calle con una sonrisa de oreja a oreja. Aunque a los primeros días esa sonrisa puede ser que cueste pero sé que en algún momento volverá a aparecer y entonces eso significa que el motor vuelve a funcionar y tendremos por tanto una sonrisa iluminada y no una sonrisa apagada.

El primer paso para llevarlo a cabo es ir a un sitio donde podamos estar totalmente relajados. Ir mirando aquel lugar favorito que tengamos o que estemos cómodos. Ya sea sólo, con nuestros hijos o con nuestros amigos más cercanos. El comienzo debe de comenzar con una sonrisa normal, no hace falta que sea iluminada por el momento, poquito a poquito. La sonrisa iluminada aparece en el momento que menos te lo esperes y serás tú la persona que le des la bienvenida.
Siempre debemos de buscar un hueco en nuestras apretadas agendas, aunque cueste tener ese pequeño hueco seguro que en algún momento se podrá y así esa sonrisa nunca se apague y el motor que tenemos siga alimentando esa pequeña llamita de nuestros corazones, el cuál ya sabéis es el motor principal.

Os dejo con la receta de la sonrisa iluminada:

1. Comenzar buscando aquel lugar donde nos sentamos cómodos y estar relajados con amigos o familiares más cercanos. Intentar ir en vez en cuando cuando podáis.
2. Concentrarte en aquellos buenos momentos vividos en el pasado y pensar en aquellos que te gustarían repetirlos en el presente. Sé que este paso es difícil pero se puede lograr. ¿Por qué no intentarlo?
3. Levantarte del sitio con ganas de seguir avanzando. Al levantarte da un gran pisotón al suelo, y decir, "a por esa sonrisa".
4. Mirar para adelante con decisión de que lo vas a conseguir.
5. Sonreír siempre que puedas para que el motor nunca se apague.
6. Extra: Mirar a aquella persona que tengas a tu lado y dedicarle aquello que jamás le hubieras dicho. ¿Lo intentamos con un Te quiero? Hazlo, sé que se puede. La sonrisa iluminará mucho más si lo hacemos de corazón. Ahí está la verdadera esencia de la sonrisa iluminada.

Estos son los seis puntos para conseguir una sonrisa iluminada. A lo que a mi me respecta me resulta un tanto difícil lograrlo pero cada vez que voy al paseo marítimo de mi ciudad lo suelo hacer y os puedo asegurar que estando sólo o acompañado me ayuda muchísimo mirar las cosas con otras perspectivas, porque me da más esperanzas para seguir adelante. Se puede conseguir.

Sé que puede llegar a ser un poco difícil conseguirlo si tenemos muchos pensamientos que nos preocupa pero, ¿y si por un momento lo pruebas? Siempre debemos de buscar un hueco para nosotros, para nuestra sonrisa iluminada. Haz que ese momento de desconexión sea para tí y tu sonrisa. No tengas miedo.

Lo lograréis. Se que lo vais a conseguir porque en este mundo no hay nada imposible.

Espero que os haya ayudado. Se me apetecía un poco intentar ayudar a aquellas personas que por "x" motivos de la vida hayan pasado malos momentos en estos últimos meses de este año y que poco a poco se va acabando. Aunque haya sido un año tedioso siempre podremos llevar a cabo la mágica formula para conseguir... una sonrisa iluminada. Es tu turno.

A los buenos momentos, una sonrisa.
A los malos momentos, dos sonrisas.
A la vida entera, una sonrisa iluminada.

Hasta la próxima actualización.


lunes, 31 de octubre de 2016

Especial Halloween 2016: Tras la sombra de la calabaza. Huida. (Desenlace)

¡Hola a tod@s!

Comienza el desenlace de esta historia que os he traído para estas fiestas de Halloween. Llega con ello el momento de ir desatando esos pequeños nudos que se han podido ver en el primer capítulo de esta nueva historia y en el que os aseguro que no os va a dejar a nadie indiferente, porque vais a descubrir grandes verdades. No os quiero adelantar ningún acontecimiento del desenlace pero solamente os digo que estéis bien preparados para lo que pueda ocurrir. Creo que de todos los cuentos, relatos e historias que haya escrito esta ha sido la más oscura de todas pero aún así estoy contento de dar un cambio en mi forma de imaginar y acercarme un poco a la oscuridad y es más, esta historia lo merece.



Sin más dilación. Disfruten del final de "Tras la sombra de la calabaza". Disfrutarlo, ¡Feliz Halloween!

Tras la sombra de la calabaza. Huida.

  • Sipnosis: Miguel y Eva descubren el porqué se encuentran en Klapitola. El reino corre un grave peligro y ellos deben de defenderlo de las garras de la malvada bruja. Nuestros valientes amigos descubrirán grandes verdades. Una venganza hará que todo el reino sea sucumbido entre los escombros. Revelaciones, drama, lucha, huidas, todo en el final del desenlace de Tras la Sombra de la Calabaza.
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra de la calabaza. Huida.


Nuestra pequeña amiga Eva se encontraba en un lugar frío y muy oscuro. Miro a los lados y se hallaba en la habitación de un hospital, observó cómo dos personas que ella conocía muy bien estaban alrededor de muchos médicos.

Eva: ¿Papá? ¿Mamá?

Allí se encontraba los padres de Eva y estaban muy nerviosos. Era el nacimiento de un bebé.

Jordi: Cariño, aguanta por favor.

Marta: No puedo más, ¡arggg!

Médico: ¡Tenemos que darnos prisa! ¡Viene muy mal! Caballero, debes de salir de la sala. Esto se va a complicar.

Jordi: ¿Por qué? ¡Quiero estar con mi mujer!

Médico: ¡Sacarlo inmediatamente!

Algunos médicos sacaron de la sala al padre de Eva y de repente toda la habitación en la que se encontraban se hizo mucho más oscura quedando la madre de Eva sola en la camilla. El único médico que la atendía desapareció.

Eva: ¿Qué pasa? ¡Mamá! ¡Mamá! ¿Me escuchas?

Eva muy nerviosa quiso avanzar hacía su madre, pero sus dos manos estaban agarradas por grandes cadenas que se conectaban al suelo.

Eva: ¿Qué es esto? ¡Mamaaaa!

Todos esos gritos de la pequeña fueron en vano porque la madre no la escuchaba. Del cuerpo de la madre comenzó a salir mucha sangre.

Marta: ¡He perdido al bebé!

La madre de Eva dio un gran grito y acto seguido se desmayó. En ese instante desde la oscuridad una gata negra subió hacía el cuerpo de la madre de Eva y miró fijamente a una Eva sentada de rodillas muy asustada.

Gata: ¡Miaaaaauuuuu!

La oscuridad envolvió absolutamente a una Eva llorando y asustada por lo que había presenciado. Observó como las cadenas se convertían en montones de pequeños regalices redondo y al romper la cadena de regaliz apareció despierta y asustada en la cama de una pequeña casa.

Eva: ¡Mamá!

Miguel: ¿Qué ha pasado? ¡Tranquila! ¡Tranquila!

Miguel intentó controlar a Eva, pero estaba muy nerviosa. Tuvo que esperar unos segundos hasta que se tranquilizara.

Eva: He tenido una horrible pesadilla.

Halloban: Ya veo, has tenido un sueño feo.

Halloban el señor de todas la calabazas y rey de Klapitola había entrado en brazos de Timbo y Glaxco, un gnomo mecánico del reino con un traje marrón oscuro y pantalón beis muy sucio. Al tiempo cogieron una silla grande de piel y lo depositaron ahí.

Halloban: Pequeña. Tú tienes un don muy especial. El don de los sueños. Puedes ver aquello que ocurrió o aquello que ocurrirá en un futuro próximo.

Eva: ¿Cómo?

Halloban: Es un don que debes de llevar de por vida. Te ayudará en muchos momentos, pero en otros te enseñará cosas muy malas en las que debes de estar muy preparada.

Miguel: ¿De qué estás hablando? ¿Y qué estamos haciendo aquí?

Timbo: Todo a su debido tiempo, Miguel.

Halloban río y le guiñó un ojo.

Halloban: No te preocupes. Os lo explico. Vosotros sois los elegidos para que salvéis al gran árbol de un gran acontecimiento que hará temblar los cimientos de nuestro reino. Si él muere todo estará perdido y por tanto Halloween desaparecerá para siempre.

Halloban se dirigió a Glaxco para que le acercará el bastón de mago de Miguel, y la varita de bruja de Eva.

Halloban: Acercármelo.

El pequeño gnomo acercó a Halloban ambos instrumentos y tras un soplo de la calabaza el bastón como la varita comenzaron a flotar alrededor de cada uno de sus dueños y pararon en sus manos.

Miguel: ¿Cómo?

Eva: ¡Me niego! ¡No quiero ser partidaria de una catástrofe! ¡No quiero! ¡Quiero regresar a casa!

Halloban: Por favor, debes de ayudar nuestro reino. ¡Estamos en apuros! Si desaparece nuestro mundo, el vuestro puede tener un final inesperado.

Miguel: ¡Sí! ¡Debemos de hacerlo Eva!

Eva: ¿Cómo?

Miguel: Piénsalo bien Eva. Ellos nos han ayudado. Ahora nos toca nosotros ayudarles. ¿Y no te acuerdas que de pequeña me dijiste que querías aventuras? ¡Pues ahora es el momento!

Eva observó a cada uno de los presentes que se encontraban en la habitación, Timbo con la cabeza baja muy triste miraba el suelo. Halloban estaba muy serio y triste. Glaxco se encontraba quitándose un moco en la nariz.

Eva: ¡Puag! Vale, vale. De acuerdo. ¡Os ayudaremos!

Todos muy felices abrazaron a Eva. Halloban muy contento desde su asiento comenzó a llorar de felicidad y dirigió a algunas palabras a Timbo en voz baja.

Halloban: Espero que todo vaya bien.

Eva: No, tu no Glaxco. Un beso si que te dejo.

Todos rieron.

Llegó la noche y en esta ocasión Eva se encontraba sentada en un pequeño lago oscuro y apoyada a un árbol que llevaba unas manzanas negras y con muy pocas hojas. A su lado apareció Biky la bruja que se dirigía al agua con una sonrisa.

Biky: Sal del agua. Es hora de terminar lo que estamos haciendo.

Para el asombro de Eva pudo observar como del lago como si de una sirena se tratase salía una hermosa chica semidesnuda con una larga melena negra oscura que le tapaba los pechos. Le dirigió una amplia sonrisa a la bruja y le dio un suave beso en la mejilla cerca de los labios.

Eva no pudo dar crédito a lo que veía. Tenía una mano tapando su boca. Pero lo que ella no sabía es que ellas no podían verlas.

Reanxare: Te quiero mi ama.
 
Biky se levantó de la orilla y le ofreció su capa para que fuera tapada.

Biky: Toma no pases frío. Cuando puedas vuelva a tu estado de gata. Necesito que me hagas un favor, Reanxare.

De la cabeza de Eva cayeron un montón de caramelos y en un momento pensó que se trataban de los frutos de aquel feo árbol y la hicieron despertar. En realidad, se trataban de unos niños esqueletos que estaban tirando caramelos encima de Eva.

Eva: ¡Ey! ¡Ey!

Fueron interrumpidos por Miguel que entraba en la casa y muy apurado. Algo le ocurría.

Los pequeños esqueletos riéndose se fueron de la pequeña casa comiendo caramelos, pero para nada servía pues esos caramelos terminaban en el suelo.

Eva: ¿Qué ocurre Miguel?

Miguel: ¡He perdido mi bastón! ¡No lo encuentro por ningún lado!

Eva: ¡No puede ser! ¿Lo estás diciendo en serio?

Miguel: Si, anoche lo dejé apoyado en mi mesita de noche, pero ha desaparecido al levantarme.

Eva muy asustada levantó su almohada por si allí seguía su varita y se alivió al ver que aún se encontraba en el sitio donde ella lo dejó anoche. Al dirigir nuevamente la mirada de Miguel, vio como una gata negra la estaba observando a través de la pequeña ventana que tenía la habitación.

Eva: ¡Tú!

Miguel: ¿Qué?

Eva muy apresurada se metió su varita en el traje y salió corriendo de la casa.

Miguel: ¡A dónde vas!

Eva: ¡No te preocupes! ¡Sé quién la puede tener!

Eva salió corriendo detrás de la gata negra, y encontró a la gata rebuscando en un pequeño contenedor de basura en un callejón a oscuras. Sacó con su pequeña boca el bastón de Miguel, pero antes de cogerlo le maulló muy enfadada.

Eva: Ven, gatita. O quise decir… Renxare.

La gata muy extrañada la miró y salió corriendo de allí. Eva no se lo pensó y la siguió nuevamente.
Cerca de allí se encontraba el taller de Glaxco, el mecánico, con Timbo. Todo el taller estaba adornado por las fiestas de Halloween.

Timbo: Guau. Está estupendo. Me alegro que hayas arreglado el trineo. No se pilotar esta cosa aún.

Glaxco: Eres un reno un poco torpe. Aunque no te niego que ha costado lo suyo, pero ya lo pude terminar gracias a los planos que me han enviado tus amigos los elfos. Bueno, ahora regreso voy a casa de un cliente que le tengo que atornillar la cadera a la señora Frankitamy.

Timbo: Gracias. Pronto regresaré a casa.

Eva pasó corriendo detrás de la gata en la misma puerta del taller.

Timbo: ¿Cómo? ¿Ese no es el bastón de Miguel?

Eva: ¡Gata estúpida!

La pequeña se paró a resoplar y vio como Timbo llegaba corriendo.

Timbo: ¿Qué te pasa amiga?

Eva: ¡Han cogido el bastón de Miguel!

Timbo: ¿En serio? ¡Debemos de ir a por él!

Gata: ¡Miauuuu!

La gata apareció en el tejado. Había entrado por unos paneles de cristal que tenía el taller en el techo y se apoyó en unos de los pilares de madera que tenía.

Eva: ¡Maldita gata! ¡Baja si te atreves!

La gata levantó una de sus patas y lanzó al suelo el bastón de Miguel. Sin pensárselo Timbo se acercó a recogerlo, pero no dedujo que detrás de un barril de madera se encontraba Biky. Le arrojó un martillo a la cabeza y cayó al suelo.

Biky: ¡Uy! Se me ha ido de las manos.

Eva: ¿Quién eres?

Biky: ¿Ahora esas preguntas? ¿En serio? ¿Tengo que contestarlas? Me entran mucha pereza.

Biky se agachó y cogió el bastón.

Biky: Tu podrás tener el poder de los sueños gracias a tu varita, pero tu primo tiene un poder muy divertido como es el de la magia.

Alzó el bastón hacía arriba y lanzó un hechizo.

Biky: ¡Pequeña serás! Tan diminuta te verás que nadie te esperará.

El cuerpo de Eva fue envuelto por un enorme humo de color rojizo que se convirtió en una bola de adorno de navidad de color rojo y la varita cayó al suelo.

Biky: Que suerte la mía. Ahora tengo tanto el bastón como la varita. Todo gracias a ti.

Acarició a la gata que se encontraba apoyada en su hombro derecho. Biky se acercó a la bola roja donde se encontraba Eva. Abrió uno de los sacos cargados de juguetes que tenía el trineo por detrás y entre los regalos metió la bola.

Miguel: ¡Estate quieta! ¡Ese bastón es mío!

Miguel había llegado al taller.

Biky: ¿En serio? ¿Ahora este? ¡Paso!

Lanzó una humareda de color morado y desapareció del taller.

Miguel: ¡Mierda!

Miguel fue a atraparla, pero desapareció. Poco a poco un Timbo con un enorme dolor de cabeza se estaba levantando del suelo.

Miguel: ¿Estás bien Timbo?

Timbo: Oh no, la bruja ha llegado. Nos va a fastidiar la noche de Halloween.

Miguel: ¿Dónde está Eva?

Timbo: ¿No está contigo?

Llegó la noche y todos estaban preparados para lo que no querían que ocurriese, la gran catástrofe. La bruja apareció delante del gran árbol junto a su gata a la derecha y el lobo a su izquierda. Alzó el bastón y la varita hacía el árbol.

Todos los habitantes del lugar se escondieron muy asustados en sus casas y los visitantes se marcharon corriendo del reino.

Delante suya se encontraba Halloban en su trono junto a Miguel y Timbo.

Miguel: Dinos donde se encuentra mi prima.

Biky: Pues ella ahora mismo se encuentra muy arropada. Mira te he dicho una pista.

Un desesperado Halloban se abalanzó hacía la bruja y le mordió la mano izquierda.

Halloban: ¡Corre Miguel! ¡Coge tu bastón!

Biky: Maldita calabaza hueca.

La malvada bruja cogió la calabaza y la arrojó contra el suelo. Halloban se había partido en dos mitades.

Halloban: Aún no me has matado. Aún mi espíritu sigue aquí.

Biky se dio más deprisa que Miguel y cogió el bastón con el poder de la varita.

Biky: Nunca debiste de otorgar tu magia a estos instrumentos. Calabaza mugrienta.

Se acercó a Miguel y le dio un guantazo en toda la cara. Posteriormente se acercó a la calabaza y lo pisoteo con sus tacones finos negros de bruja.

Halloban: ¡Por favor! ¡No abras el portal! ¡Por favor! Te cuidamos de pequeña. Porque ese odio.

La bruja siguió hablando mientras pisoteaba a la calabaza.

Biky: Porque yo quería vivir. Yo quería tener una vida y vivir como ella. No es justo tener esta vida agarrada a este mugriento lugar. ¡Yo quería algo más! ¡Quiero vivir! ¡Como mi hermana!

Miguel: ¿Cómo? ¿De qué estás hablando?

La bruja se dio la vuelta y vio como Miguel se incorporaba, pero ella lanzó un hechizo con su bastón y lo paralizó. Mientras que ella se dirigía a Miguel.

Biky: ¿No me ves familiar? ¿Primo?

La bruja se quitó su sombrero y se dejó ver su larga melena pelirroja igual que la de Eva y tenía sus mismos ojos.

Miguel: No puede ser… ¿tú eres…?

Biky: Bingo, primito. Yo soy el bebé que murió en el primer parto de los padres de Eva.

Miguel: Si, Eva creo que me habló de eso un día. Pero cada vez que lo relata se echa a llorar.

Biky: ¡Oh, que pena! Voy a llorar de la emoción. Damas y caballeros vais a presenciar mi huida y escapada de este reino mugriento y en el que va a acabar todo derrumbado por los suelos. ¡Ains! Qué lástima, ¿verdad? ¡PUES NO!

Sin más demora la malvada bruja alzó ambos instrumentos hacía el cielo y en el corazón del gran árbol apareció un gran portal azul marino y se iba abriendo poco a poco. A través de este portal se podría ver un paisaje nocturno muy hermoso. Un paisaje nevado con pinos lleno de copos de nieve y una hermosa noche estrellada.

Biky: Por fin, voy a poder salir de aquí.

Timbo convertido en reno se abalanzó hacía la malvada bruja con su asta y cayó al suelo. Ambos instrumentos, bastón y varita, cayeron también al suelo. Pero el portal aún seguía abierto. El reno quedó inconsciente en el suelo.

Biky: Maldito reno, ¡descarado!

Miguel aprovechó que ya no estaba paralizado para tirarse encima del bastón, pero de repente todo el reino comenzó a temblar como si de un gran terremoto se tratase. A la superficie salió grandes trozos de tierra hacía arriba haciendo así enormes fisuras. Las casas comenzaron a derrumbarse y los ciudadanos comenzaron a huir del reino. Todo estaba acabado.

El momento en el que Miguel aprovechó para poder alcanzar el bastón fue agarrado por el pantalón por el lobo grisáceo de la bruja que tal grande fue la patada que Miguel le dio al lobo que este cayó por el precipicio de una de las fisuras. Tras un desgarrados aullido el lobo cayó y desapareció en lo más profundo.

Acto seguido Miguel sin pensárselo agarró su bastón, pero fue mordido en su mano derecha por la gata.

Miguel: ¡Asquerosa gata!

Miguel levantó su bastón y lanzó a la gata contra la misma fisura por la que había caído el lobo.

Biky: ¡Reanxareeeeeee! ¡NOOOOOOO!

Biky se fue corriendo hacía la fisura y vio como el cuerpo inconsciente de la gata convertida en persona tenía clavada en su pecho una cornisa del precipicio.

Miguel: Se ha acabado todo tu mal, primita.

Biky: ¡ARGGGGGGGGGGGGG! ¡MALDITO NIÑO! ¡TE VAS A ENTERAR!

La bruja alzó la varita hacía arriba e hizo un llamamiento al trineo que venía corriendo hacia ella. El trineo derribó a su paso montones de casas y árboles. El trineo se paró a su lado y con el poder de la varita desgarró el cuerpo de Reanxare de la cornisa y la depositó sobre el trineo.

Biky: Reanxare, por favor, no me dejes. No te vayas. Vamos a regresar a un nuevo mundo que te encantará.

Reanxare: Biky…, gracias por todos estos años. Nunca… olvidaré… tu cariño. Nunca… estarás sola.

Biky: No malgastes energía.

Miguel armado con su bastón en lo alto pudo ver como Biky se acercó al rostro de Reanxare y le dio un beso en sus húmedos y fríos labios. El cuerpo de Reanxare se evaporó en miles de pequeñas burbujas moradas. Biky muy triste tomó con su mano una burbuja y la explotó con la furia de sus puños.

Biky: Esto se ha pasado de castaño oscuro. ¡Me voy a vengar!

Una de las bolsas del trineo se abrió y montones de cajas de regalos cayeron hacía el precipicio y una bola roja de navidad cayó también, pero fue recogida por el poder de la varita.

Biky: ¿Ves esta esfera de navidad? Se trata de mi hermana. En su interior se encuentra ella. Y la vas a ver desaparecer. ¡PARA SIEMPRE! ¡DESPIDETE DE ELLA!

Tras estas palabras la bola fue precipitada hacía el portal y desapareció entre el paisaje nevado. Lanzó un rayo a lo que quedaba de Halloban y este desapareció en montones de trocitos pequeñitos.

Miguel: ¡EVAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡HALLOBAAAAAAAAN!

Tras todo esto la bruja se montó en la parte delantera del trineo y se fue directamente al portal y se cerró detrás suya. El reino de Klapitola volvió a ser sucumbido por un gran temblor, todos los edificios y el gran árbol padecieron y desaparecieron.

Miguel muy triste se acercó a los trocitos desaparecidos de Halloban y vio entre sus restos una pequeña semilla de calabaza que brillaba sin parar. Sin pensárselo dos veces, el pequeño la enterró a los pies del desaparecido árbol. Todo había acabado.

A la semana siguiente todos los ciudadanos volvieron a sus derrumbadas casas. Algunos tenían en sus rostros lágrimas en los ojos y otros buscaban entre los destrozos a aquellos familiares que se hayan quedado entre los escombros. Miguel, ya sin el disfraz, pero con el bastón en la mano, se encontraba junto a Timbo convertido nuevamente en duende. Ambos se encontraban en el lugar donde estaba el gran árbol. Había aparecido un pequeño arbolito y a su lado donde había sembrado la semilla de calabaza unas pequeñas hojas de calabaza.

Timbo: De aquí saldrá nuevamente un nuevo rey de Klapitola, y todo volverá a ser como antes. No estés triste Miguel. Iremos a buscar a tu prima.

Miguel: Como…, ¿no ves acaso que ya el portal se cerró?

Tras esa pregunta Timbo volvió a convertirse en reno y se agachó en frente de Miguel.

Timbo: Súbete, es hora de emprender el camino de regreso a casa. ¡Nos vamos al Polo Norte! ¡Vamos a casa de Santa Claus! ¡Él nos ayudará!

Miguel: ¿En serio? ¡Mil gracias Timbo! ¡Vamos allá!

Timbo: Miguel, ¿tienes la llave que nos abrió a este mundo?

Miguel se tocó el bolsillo y mágicamente tenía en su bolsillo la llave dorada.

Miguel: Aquí está.

Timbo: Perfecto. Ahora quiero que toques tres veces el bastón con la llave y elijas el lugar a donde quieras ir.

Tras las despedidas de sus amigos, Miguel montado en Timbo tocó la llave con su bastón tres veces y la llave acabó desintegrándose en el bastón.

Timbo: Ahora el poder de la llave reside en el bastón. ¡Cuida de ese poder! Con este nuevo poder podrás regresar a casa.

Miguel levantó el bastón y en el cielo en el lugar donde había aparecido el portal antiguo se abrió uno nuevo. Ambos miraron como había quedado todo el reino muy triste.

Miguel: Espero que todo vuelva a ser como antes.

Timbo: Todo irá bien.

Miguel y Timbo: ¡Al polo norte! ¡A por Eva!

Continuará…

TRAS LA SOMBRA DE SANTA CLAUS



domingo, 23 de octubre de 2016

Especial Halloween 2016: Tras la sombra de la calabaza. Descubrimiento.

¡Hola a tod@s!

Llega el momento de desvelaros el primer capítulo de mi nueva historia en este Halloween, "Tras la sombra de la calabaza". Espero que este capítulo lo disfrutéis como un caramelo, porque yo lo he disfrutado un montón al escribirlo. Un capítulo que comienza un tanto misterioso y que al final descubriréis grandes momentos que hará que paséis un rato divertido.

No os olvidéis que este primer capítulo viene enlazado con otro que vendrá para la noche más terrorífica de todas como es Halloween, el día 31 de Octubre a la misma hora que hoy, a las 22:00 h., veréis como va trascurriendo toda la historia, pero por ahora es el momento de descubrir este.


Y yo os planteo la siguiente cuestión, ¿vosotros sois capaces de seguir a alguien misterioso con una calabaza iluminada en mitad de un bosque en la noche más temible?

Disfruten de este capítulo... donde "No todo es lo que parece".

¡Disfruten!

Tras la sombra de la calabaza. Descubrimiento.

  • Sipnosis: Trata de la histora de una chica y un chico, ambos son primos. Como todos los niños por estas fiestas se disfrazan de Halloween hasta que llegan a un lugar de la ciudad donde se encuentra un frondoso bosque. Miguel le pica la curiosidad y sigue a una extraña sombra que lleva en su mano una pequeña calabaza iluminada. Pero lo que no saben estos primos es que en el interior de este bosque no todo es lo que parece y que solamente liberándote de los miedos pueden ocurrir cosas maravillosas.
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra de la calabaza. Descubrimiento.


Nos encontramos en la noche más mágica y tenebrosa a la vez, la noche de Halloween. Una noche en las que miles de niños y no tan niños se disfrazan y recorren las calles de su ciudad en busca de chucherías para llenar sus pequeñas bolsas.

En esta ocasión nos vamos a centrar en dos primos, una chica y un chico, ellos se llaman Eva y Miguel. Como todos los niños están muy nerviosos y con muchas ganas de salir a la calle a pedir esas golosinas que tanto anhelan tener y ver los disfraces de todos los demás.

En este momento nos encontramos en la habitación de Miguel que está decorado con diferentes utensilios de Halloween, y con una lámpara de calabaza que se balanceaba en determinados minutos. De repente una chica de melena pelirroja con ojos verdosos y vestida de bruja de color púrpura con brillantitos azulados, muy nerviosa entro estrepitosamente a su habitación.

Eva: ¡Miguel! ¡Date prisa! ¡Se nos va a echar la noche encima! ¡Y aún no te has puesto la túnica de mago!

Miguel, un chico con pecas en la cara con pelo rizado castaño se disponía a colocarse la túnica hasta que el susto que le dio su prima Eva le hizo caer encima de la cama.

Miguel: ¡Jolines! ¡Eva! ¿Dónde vas dando sustos?

Eva: ¡Exagerado! ¿Ya tienes el corazón sensible? Pues entonces vete preparándote, ¡esta noche va a ser LEGENDARIA!

Miguel: No gracias, no hace falta que me prepare. Como podrás observar estoy más que preparado. ¡Y como empieces te voy a dar con mi bastón de mago en toda esa cabezota que tienes!

Eva: Y yo con mi varita te convertiré en un pequeño sapo y te mandaré al estanque más cercano. ¿Entendido?

Miguel: ¡Oh, esa varita! ¿Te crees Hermione o qué?

Eva: ¿Y tú que te crees Albus Dumbledore?

Miguel: ¡Que ataque más gratuito! Si, ¿Y? ¡Y tú deja el Telegram! ¿Todavía sigues en el grupo de Mi Mundo de Animal Crossing?

Eva: ¡Sí! Estoy totalmente enganchada al grupo. Ya dejo aquí el móvil.  ¡Venga! ¡Date prisa!

Pasaron los minutos y los primos se despidieron de los padres de Miguel para disfrutar al fin de una noche muy esperada por ellos.

Los primos pudieron contemplar como todo el mundo estaban disfrazados desde bebés hasta algunos ancianos que iban disfrazados de zombis por las calles de la ciudad.

Eva: ¡Como molan los disfraces!

Miguel: La verdad es que muchos tienen disfraces muy bien logrados.

Los primos se dispusieron a pedir golosinas por cada una de las casas una a una. En una de ellas Eva se asustó porque un señor disfrazado de Drácula le asustó con un murciélago de juguete. Tan grande fue el susto que se cayó escaleras abajo del porche. El Drácula como disculpa le ofreció grandes chocolatinas, y los primos muy contentos la aceptaron.

Miguel: ¡Vaya caída más grande!

Eva: Mi culito…

Miguel: Mira por la parte positiva, al menos tenemos estas ricas chocolatinas.

Pasaron los minutos y los primos llegaron al linde de la ciudad donde se hallaba un frondoso bosque. Miguel observó en la penumbra del bosque como una pequeña calabaza iluminada se movía sujetada por una figura extraña.

Miguel: ¡Guau! Debemos de seguirla.

Eva: ¿Seguir a quién? ¡Miguel! ¡No podemos entrar al bosque! Tus padres no van a querer.

Miguel: No va a pasar nada. Y no tiene porqué enterarse, ¿verdad?

Miguel tras guiñarle el ojo a su prima se dispuso a entrar al bosque, y le siguió una Eva muy enojada por no hacerle caso. Después de unos minutos en el bosque pudieron escuchar el aullido de un lobo.

Eva: No me simpatiza nada estar en este bosque en este momento.

Miguel: Debemos de seguir a esa persona. Seguro que va a una fiesta de Halloween, ¿te imaginas que nos podemos colar en la fiesta? ¡Como molaría!

Eva: Tu lo flipas mucho, ¿verdad?

Miguel: De las ilusiones vive uno.

Ambos pudieron observar como unos arbustos comenzaron a zarandearse. Eva se agarró a Miguel.

Eva: ¡Tiene que haber un bicho ahí!

En ese momento un gran lobo de piel grisácea se abalanzo hacía ellos con grandes dientes afilados. Ambos primos chillaron y comenzaron a correr como si no hubiera un mañana.

Miguel: ¡Corre Eva! ¡Corre! ¡Salgamos de aquí!

Eva: ¡Nos hemos perdido! ¡No sé dónde está la maldita salida!

Desde el interior del bosque un gran reno con una gran asta marrón y verdoso salió en su defensa y le metió con todos sus cuernos a la bestia peluda, pero este se revolvió y le dio un gran bocado en el costado.

Ambos primos pudieron contemplar el combate sangriento entre las dos bestias del bosque y el lobo muy asustado salió huyendo del combate y el reno muy mal herido cayó al suelo tras una nube de color verdosa. Tras esa nube se encontraba un duende con un traje de bufón cuyas puntas terminaban de color rojo. El duende con sus largas orejas acabó en el suelo muy mal herido y de él salió una pequeña calabaza que se rompió en montones de trocitos.

De esa calabaza salió disparado una llave dorada con una esmeralda en el centro. La llave comenzó a rodar y cayó en el fondo de un pequeño riachuelo.

Miguel: ¿Cómo? ¡No puedo creer lo que ven mis ojos!

Eva sin mediar palabras se quedó observando al duende y se quedó en su ayuda. Mientras que Miguel fue a buscar la llave del pequeño duende.

Miguel: La llave debe de estar en este pequeño río. ¡La veo!

Miguel se adentró al pequeño río y su túnica comenzó a empaparse de agua. Segundos más tarde cogió la llave.

Miguel: La tengo. ¡Mierda! No puedo moverme. ¿Qué me está ocurriendo?

El río comenzó a congelarse de manera precipitada. Acto seguido comenzó a congelarse los pies de Miguel y así todo el río. Los pequeños peces que inundaban en su interior también fueron congelados.

Eva comenzó a socorrer al pequeño duende que les había defendido del terrible lobo.

Eva: ¿Señor duende? ¿Estás bien? ¿Hablas mi idioma? ¿Hola?

Desde la copa del árbol que tenía arriba suya comenzó a caer pequeños montones de hilos de telas de araña, como si de lianas se tratase.

Eva: ¿Qué es esta telaraña?

Desde lo más alto del árbol una gran araña gigante se disponía a atraparla. Pero nuestra amiga no se lo pensó dos veces y comenzó a correr nuevamente. Pero antes de correr pudo ver como en el suelo se encontraba el móvil de su primo Miguel. Al momento de agacharse por el móvil la araña la adelantó y la pisó con sus grandes patas.

Eva: ¡Estúpida araña!

La araña como si fuera una locomotora comenzó a correr tras Eva hasta que ella se tropezó con una pequeña roca y cayó al suelo.

Eva: Mi tobillo. Como me duele.

La araña se abalanzó hacía ella y comenzó a rodearla con su esponjosa tela de araña. Eva no pudo hablar porque su boca se encontraba tapada por la dichosa tela de araña y cayó inconsciente.

Mientras tanto Miguel seguía atrapado por el hielo del río y observaba como poco a poco el hielo subía por su cuerpo.

Miguel: ¡Mi móvil! ¡No lo tengo en el bolsillo! ¡Socorro! ¡Eva! ¡Evaaa!

Alrededor de Miguel comenzaron a flotar montones de pequeños destellos brillantes. Se trataban de unas pequeñas hadas que estaban disfrazadas por Halloween. Algunas iban disfrazadas de esqueletos, otras de princesas, brujas, entre otros disfraces de los más variopintos.

Miguel dirigió la mirada hacía el río y observaba como las hadas con sus pequeñitas varitas lo habían convertido en rica mermelada de fresa.

Cogieron entre todas a Miguel y le ayudaron a sacar de allí. Con la ayuda de las hadas Miguel tocó tierra firme y las hadas se pusieron delante de él para indicarle el camino.

Cerca de aquel lugar se encontraba atrapada por la araña la pequeña Eva. En el interior Eva se encontraba llorando hasta que de repente detrás de su melena una pequeña hada disfrazada de caramelo le guiño un ojo y le ofreció una cajita de cerillas. Sorprendida por el hada y su regalo cogió la cajita de cerillas y encendió una. Todo comenzó a arder de manera violenta.

La araña muy asustada salió corriendo y desapareció. Eva muy contenta de haberse librado de aquel lugar. Poco a poco el fuego se fue apagando debido a la humedad de la noche.
Eva observó a su derecha que se encontraba el duende de antes muy sano, junto a montones de hadas. Las hadas le habían salvado.

Timbo: ¿Estás bien muchacha?

Eva muy cansada de todo lo que había ocurrido en esa noche sus ojos comenzaron a cerrarse de golpe y cayó al suelo.

Por otro lado Miguel y algunas hadas habían llegado a una pequeña cabaña. Contempló como los cristales de aquella cabaña estaban sucias y llenas de polvo. Llamó dos veces y nadie contestó. Cogió el pomo de la puerta y entró.

El interior de la cabaña estaba totalmente a oscuras. Pudo observar que encima de la mesa había una pequeña caja de cerillas y al lado un farolillo como si alguien hubiera estado hace muy poco dentro de la cabaña. Cogió una cerilla y encendió el farolillo. Una vez encendido pudo ver con claridad toda la vieja cabaña y vio a su prima Eva tumbada encima de una cama. Fue corriendo a donde se encontraba ella.

Miguel: ¿Eva? ¡Eva! ¡Despierta! ¡Que te ha pasado!

Eva tenía una parte de su traje de la bruja quemada debido al fuego de antes y se asustó al pensar que algo peligroso le hubiera ocurrido. Al escuchar las palabras de su primo se fue despertando poco a poco.

Eva: ¿Miguel? ¿Eres tú?

Eva se incorporó en la cama y su primo la abrazó fuertemente.

Miguel: ¡Qué locura lo que ha ocurrido!

Ambos se impresionaron al ver que estaban rodeados por pequeñas hadas y en ese momento escucharon dos pequeños golpes en la puerta de la vieja cabaña.

Timbo: Vaya, vaya. Veo que ya habéis despertado. Me alegro mucho que todo haya acabado bien.

Miguel se acercó al pequeño duende y le agradeció por haberle salvado de aquellos acontecimientos anteriores.

Eva: Estamos muy bien gracias, señor…

Timbo: Timbo. Me llamo Timbo Triskiliti Pomposo.

Miguel: Gracias señor, Triskiliti. Yo me llamo Miguel, y ella es Eva. Es mi prima.

Timbo: Timbo, llamarme Timbo. Os será más fácil. Y encantado. Es un placer.

Miguel: ¿Cómo es que hemos acabado aquí?

Timbo: Eso os pregunto yo a vosotros, ¿qué hacéis en este bosque en Halloween? Es bastante peligroso. Pero no preocuparos, todo tiene su explicación gracias a la llave que tienes en el bolsillo.

Miguel se sacó del bolsillo la pequeña llave dorada y se la devolvió a Timbo.

Timbo: Gracias pequeño joven.

Eva: ¿Pequeño?

Todos rieron.

Timbo: Esta llave es para abrir una puerta hacía un hermoso lugar. Un lugar que se encuentra debajo de la cama donde se encuentra ella.

Señaló a Eva y se levantó poco a poco de la cama. Los primos con extrañeza en sus rostros y con ayuda de las hadas movieron la cama, pero debajo de la cama no había ninguna puerta.

Eva: No hay ninguna puerta.

Timbo: Os equivocáis.

Timbo hizo una señal a las hadas y comenzó a levantar la cama hacía arriba y le dio la vuelta a la cama. El colchón y las sábanas se cayeron. En el lado contrario de la cama se encontraba una pequeña puerta con una cerradura de color anaranjado en forma de calabaza que ponía con pequeñas letras doradas. “No todo es lo que parece”.

Timbo se acercó y metió la llave dentro de la cerradura y poco a poco la puerta se fue abriéndose ante la mirada de dos primos embobados y que no daba crédito a todo aquello que estaba pasando.

Timbo: Para entrar en este hermoso lugar deberéis de… ¡soltar vuestros miedos! Porque… no todo es lo que parece.

Eva cerró los ojos por un momento y atravesó la puerta, pero Miguel no pudo entrar.

Timbo: Miguel, cierra los ojos y concéntrate. ¡Date prisa!

La puerta se estaba cerrando poco a poco.

Miguel: No me puedo concentrar estoy demasiado nervioso.

Eva: Miguel. Recuerda todos aquellos buenos momentos que hemos pasado junto de pequeños. Esos momentos dulces.

Gracias a las palabras de su prima, Miguel pudo entrar en el último momento.

Una vez que todos atravesaron la puerta llegaron a un hermoso lugar con diferentes seres mágicos disfrazados que se dirigía a un gran árbol. Todos esos seres llevaban cargados una pequeña calabaza como la que llevaba Timbo. El cielo era de color purpura con grandes destellos blancos como si fueran pequeñas luciérnagas.

Timbo: ¡Bienvenidos a Klapitola! El reino que despierta solamente en la noche de Halloween.

Todos los seres se dirigían a un gran árbol cuyos pies del misterioso árbol se encontraba una enorme calabaza de Halloween con barbas. Esas barbas eran de color verde como si fueran lechugas pegadas en su boca.

Halloban: ¡Gua! ¡Gua! ¡Gua! ¡Bienvenidos amigos míos! Comienza la noche más mágica del año. ¡La noche de HALLOWEEN!

Al soltar esa última palabra en voz alta, todos pararon en su camino hacía el gran árbol y comenzaron a brincar y aplaudir con enorme emoción. Hasta Timbo muy contento saltó de alegría.

En otro lugar del reino de Klapitola y no muy lejos del gran árbol se encontraba una temible bruja y un lobo que se convirtió acto seguido en un semi humano y se arrodilló ante ella.

Lobo: Perdona, mi señora. No he podido conseguir la dichosa llave. No me esperaba para nada esos humanos.

Biky: ¡Eres un torpe lobo humano! ¡No sé porque te encargué ese trabajo! ¡No sabes hacer nada bien! ¡Imbécil!

La bruja tenía una túnica y sombrero de color verde oscuro. Sus ojos eran de color verdes y tenía una melena oculta tras el sombrero. Se encontraba sentada en un sillón de madera en un lugar con muy poca luz acariciando a una pequeña gata negra. La única luz de aquel lugar era una pequeña chimenea.

Lobo: Lo siento mi señora.

El Lobo apretó su cabeza contra el suelo. Su señora estaba muy disgustada con él.

Biky: ¡Necesito esa llave! ¡Quiero salir de este reino estúpido! ¡Me vengaré!

El grupo de Timbo se acercaron a Halloban y todos se inclinaron ante él. Halloban le hizo una señal a Timbo para que se acercara y le susurró al oído.

Halloban: Veo que estás bien. Gracias por traerles. Hiciste bien a venir a nuestro reino, Timbo.

Timbo le guiño un ojo.

Timbo: Gracias.

Halloban con gran entusiasmo se dirigió a todos los presentes de aquel lugar que estaban reunidos al fin junto a los pies de ese gran árbol.

Halloban: ¡FELIZ HALLOWEEN! ¡GUA, GUA, GUA!

Continuará…

Nos vemos en la próxima actualización. Ser felices.