jueves, 22 de diciembre de 2016

Especial Navidad 2016: Tras la sombra de Santa Claus. Sombras iluminadas.

¡Hola a tod@s!

Ante todo agradeceros por el cariño que me habéis dado a lo largo de todo este año y también por haber leído cada uno de los capítulos de esta saga que hoy culmina con este desenlace final por navidad.

Seguramente este sea la última historia que recopile en el blog, quizás más adelante cuando se me apetezca vuelva a colocar algún que otro relato para vosotros y vosotras pero por el momento vamos a cerrar esta página de escribir relatos, historias, o cuentos como queráis llamarlos. Y agradecer a cada uno de vosotros por haber leído cada uno de esos párrafos, frases y letras. Os estoy muy agradecido.

Llegamos con esto al final de esta historia, de esta saga, con un final que creo que es digno y que alegrará a todos aquellos que hayan comenzado esta saga. Como en el anterior os he añadido un par de vídeos que son canciones con las que me he inspirado para llevar a cabo algunas escenas, las anotaciones de estos vídeos puede contener spoiler, tener cuidado.

Desearos a todos unas felices fiestas, y sobre todo que comencéis este nuevo año con nuevas ilusiones y nuevas ganas de seguir para adelante al pesar de las adversidades.

Feliz navidad, y felices fiestas.


Tras la sombra: Sombras iluminadas.

  • Sipnosis: Comienza la batalla final. La batalla entra la ira y la desesperación. Nos encontramos en la casa de Santa Claus, y todos están viendo estupefactos lo que le está ocurriendo a Miguel. Descubre como transcurre el final de la saga de Tras la Sombra en este último capítulo repleto de emociones en todo momento. ¿Conseguirán derrotar al mal? ¿Llegará al fin la blanca navidad? Descúbrelo. 
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra: Sombras iluminadas.


Anteriormente…

Una bola rojiza del árbol de navidad caía lentamente rodando sobre sí misma al suelo debido al tropiezo que la bruja hizo con los duendes que andaban colocándola en el árbol. Todos contemplaron estupefactos lo que contenía dicha bola, no eran sueños de niños que habían sido buenos sino el contenido del alma de Eva que la bruja escondió en su día en su interior. Minutos más tarde la pequeña aparecería en el suelo y desapareció poco a poco entre los brazos de su primo Miguel.

Todos comenzaron a poner caras extrañas por lo ocurrido, y mientras tanto otros lloraban la pérdida de una niña que, aunque no la conocían sentían el dolor que su primo sentía en su interior.

Miguel sin pensárselo se levantó del suelo y alzó con decisión su bastón hacía el cielo. Cerró los ojos y reunió todas sus fuerzas para luchar contra la malvada que había sido descubierta al desprenderse del cuerpo de la Señora Claus, y es aquí donde al fin se batallaría la ira contra la desesperación.

Miguel: ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡DEVUELVEME A MI PRIMA! ¡QUE ME LA DEVUELVA HE DICHO! ¡DEVUELVEMELAAAAAAA!

El bastón comenzó a vibrar fuertemente en las manos de Miguel, y la bruja comenzó a caer al suelo dando un grito de horror que se escuchó por todo aquel lugar. Todo el patio se quedó a oscuras.

Timbo: ¡YA BASTA MIGUEL! ¡PARA!

Todos comenzaron a esconderse por el patio. El gran poder de Miguel hizo que el árbol se cayese al suelo rompiéndose las bolas en montones de trocitos.

Timbo: ¡PARAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Miguel estaba envuelto por una gran bola de energía que lo envolvía de color azulado. Lo único que se podía ver era el gran poder azulado que desprendía Miguel y una bruja derrotada en el suelo.

El patio comenzó a moverse como si hubiera habido un pequeño seísmo. Los duendes muy asustados se escondieron de aquel horror. Algunos pudieron meterse dentro de unas macetas de navidad que había allí, otros en unas cajas abandonas, hicieron todo lo posible para poder escapar de aquella terrible situación.

Un gran viento huracanado entró por el patio y miles de pequeños copos de nieve empezaron a girar alrededor de Miguel. Timbo no reconocía los ojos de Miguel, sus ojos eran blancos y su voz estaba distorsionada. Su melena no paraba de zarandearse de un lado para otro.

Timbo no sabía cómo podía ayudar a su amigo y se volvió a convertirse en reno. Tomó una rápida decisión pues él sabía que no era el momento para pensar, y metió todos sus cuernos al estómago de su amigo. Miguel cayó al suelo y el gran poder que iba a soltar desapareció. Todo el poder azulado que había acumulado y a punto de disparar no había salido y acabó desapareciéndose. Todo volvió a la normalidad. Timbo cayó al suelo con un Miguel que se encontraba inconsciente.

Biky: Me duele todo…

Una bruja totalmente derrotada quiso levantarse del suelo, pero en el momento de quererse levantar vio unos pies grandotes que le sonaban muy familiar.

Santa Claus: Biky, todo ha acabado. Debes de zanjar todo este asunto.

Santa Claus sujetó a Biky por el brazo y el cuerpo de Biky había desaparecido convirtiéndose en la sombra oscura. Comenzó a rondar por el brazo y por la piel Biky había entrado en el cuerpo de Santa Claus. Nadie pudo apreciar dicho momento puesto a que todos los pequeños duendes estaban recogiendo los destrozos que se habían originado en el patio.

Timbo estaba al lado de su amigo al despertarse vio que se encontraba al lado de Miguel, y llamó a su amigo.

Timbo: ¿Miguel? ¿Miguel, estás bien?

Miguel abrió los ojos poco a poco para el alivio de Timbo. Este le ayudó a incorporarse contra una maceta grande que allí había. Se tocó las manos su cabeza, porque le dolía mucho.

Miguel: Me duele toda la cabeza.

Timbo: Siento haberte lastimado. Pero no es el momento de usar ese poder. Ahora no.

Miguel: ¿Cómo?

Timbo: Sólo te digo que ahora no es el momento.

Mientras que ambos hablaban y Miguel no comprendía nada de lo que le decía, algo horrible estaba a punto de suceder.

Santa Claus (Biky): Bien, tengo en el bolsillo izquierdo la varita.

Debido a los últimos acontecimientos la bruja malvada volvía a las andadas.

Santa Claus (Biky): He cometido un horrible error. Debo de escapar de aquí. No quiero ser víctima como ella. ¡No quiero morir como Reanxare!

Miguel: ¿Santa Claus?

La Señora Claus estaba muy asustada y muy pálida. Era la primera vez que veía a su marido con una expresión que no recordaba. Era distinto. Era horrible.

Señora Claus: No es él. Debe de ser la bruja.

Santa Claus (Biky): ¡Cállate!

Lanzó con la varita un rayo de luz morada en los labios de la Señora Claus convirtiéndose en un esparadrapo y ambos desaparecieron de aquel lugar tras una gran y densa nube morada.

Tras el asombro de todos los presentes un duende entró corriendo al patio formando mucho alboroto.

Bepu: ¡Daros prisa, algo está ocurriendo en los establos!

Todos acudieron a los establos y observaron a un Rudolph en muy mal de estado.

Timbo: Oh no, ¡no puede ser!

Miguel: Timbo, debemos de ir tras la bruja. ¿Qué ocurre?

Timbo: Va a ser imposible. Sin Rudolph no podremos ir tras ella. Así no podremos encontrar el paradero de la bruja.

Miguel: ¿Cómo dices?

Timbo: Exacto. Sin Rudolph no podemos ir tras la bruja, porque gracias a su nariz colorada detecta que niño le falta sus regalos o bien donde se encuentra Santa Claus.

Miguel: Vaya…

Timbo: Pero hay una solución.

Miguel: ¿Cómo?

Dijo Miguel muy sorprendido al escuchar la última frase de su amigo.

Timbo: Puedo traspasar una parte de sus poderes a mí y poder encontrar el paradero de Santa Claus y su señora.

Sin perder ningún minuto más, Timbo se acercó a un moribundo Rudolph. Puso su mano derecha contra el pecho del reno y traspasó una parte de sus poderes a él. Un gran rayo de luz rojiza hizo que Timbo se convirtiera rápidamente en un reno y sus astas de la cabeza no fueron pequeños cuernos como tenía anteriormente, sino grandes y robustos cuernos. Su nariz se puso colorada y comenzó a brillar. Ahora Timbo sí que era un reno oficial de Santa Claus.

Timbo: Corre, ¡súbete! ¡No perdamos más el tiempo!

Pasaron los minutos. Biky desprendida del cuerpo de Santa Claus, se encontraba en la cueva donde se había hospedado al llegar. Tenía sujeto tumbados en unas plataformas redondeadas a Santa Claus, por un lado, y a la Señora Claus por otro. Arriba de sus cabezas tenían pequeñas estalactitas a punto de caerse encima de ellos.

Santa Claus: No deberías de sucumbir a la sombra de tu interior.

Biky: ¡Cállate! Bastante he sufrido para que ahora me vengas con sermones. Sermones que no voy a escuchar en ningún momento.

Señora Claus: Por favor, escúchanos. Podemos ayudarte.

Biky: ¡No! ¿Alguien me ayudó cuando nací en este mundo? ¿Alguien me tendió una mano? ¿Alguien estuvo ahí conmigo cuando necesitaba esas necesidades que toda pequeña debería de tener cuando se encuentra sola en un mundo totalmente desconocido para ella? ¿Alguien estuvo ahí cuando murió a la persona que aprecio? ¿Alguien? ¿Alguien? ¡NADIE! ¿Sabéis? ¡NADIE!

Tras estas últimas palabras Timbo había aparecido en la entrada de la cueva y rápidamente había bajado de él Miguel que se abalanzó con decisión encima de ella. La bruja le dio un empujón y le tiró para detrás con todas sus fuerzas.

Biky: ¡Maldito mocoso!

Biky levantó la varita hacía arriba para atacar a Miguel, pero Timbo se interpuso metiéndose por el medio y clavándole las astas hacía un lado del pecho. El rayo de la varita de Biky acabó por mala suerte en todo el pecho de Timbo, y el reno cayó al lado derecho. La varita había sido clavada en el pecho de Timbo y se rompió como si de una rama se tratase en varios trozos. Grandes destellos aparecieron en el pecho del reno tras la ruptura de la varita.

Biky: ¿Por qué me has hecho esto reno?

La bruja comenzó a resoplar con todas sus fuerzas. Sentía una gran punzada en un lado del pecho. Se dirigió a Santa Claus y lo liberó para acto seguido volver a convertirse en una sombra y entrar nuevamente en su cuerpo. Tras una nube enorme morada, desapareció.

La cueva comenzó a temblar y las estalactitas comenzaron a caer una tras otra. Miguel corriendo liberó a la Señora Claus, segundos después una gran estalactita cayó justo en el lugar donde se encontraba la cabeza de la Señora Claus.

Señora Claus: Gracias pequeño. Ha faltado poco.

Ambos se dirigieron a un reno con los ojos cerrados. No paraba de derramar sangre en el lado donde le había golpeado con la varita.

Miguel: Timbo, por favor contesta. Timbo, por favor abre los ojos.

Miguel agarró el cuerpo del reno y vio como minutos después el reno poco a poco comenzó a abrir los ojos. Estaba muy débil.

Miguel: Timbo, debemos de salir de aquí. Todo se está derrumbando.

La Señora Claus pudo observar como la entrada de la cueva estaba a punto de ser tapada para siempre.

Señora Claus: ¡Debemos de darnos prisa!

Timbo intentó levantarse para que sus dos amigos se subieran en su lomo para llevarles al lugar donde se encontraba la bruja. Tras un enorme esfuerzo los tres emprendieron el vuelo antes de que la cueva se cerrase del todo.

Un montón de duendes habían logrado levantar nuevamente el árbol de navidad en la casa de Santa Claus, pero todos los adornos estaban destrozados. Todos se pusieron contentos cuando uno de ellos alzó la mano hacia arriba señalando a Santa Claus. Todos aplaudieron con gran alegría, pero terminó de pronto porque Santa Claus abrió los brazos en cruz y comenzó a soltar grandes rayos de luces de color roja y verde. Las luces comenzaron a destrozar el taller, la cocina, atravesó destrozando todos los regalos de muchos niños. La cinta de transporte de los regalos comenzó a caerse al suelo haciendo un gran estruendo en la casa.

Santa Claus (Biky): Mi venganza final. Todo será derrumbado, como mi vida. ¡Todo acabará entre las cenizas!

Los duendes muy asustados fueron corriendo a esconderse en lugares pequeños para ocultarse de tal horrible momento.

Timbo había llegado con Miguel y la Señora Claus tras una caída forzosa del reno que acabó en el suelo. Miguel fue rápidamente a la ayuda de su amigo, pero no recibió respuesta de él. Hasta que de repente abrió su boca para decirle unas últimas palabras.

Timbo: Gracias por todo el cariño que me has prestado. Ahora es el momento de abrir la llave que esconde tu bastón. Abre el mundo de la luz y acaba con todo… esto.

Tras estas últimas palabras entre sollozos de Miguel, nuestro valiente Timbo desapareció entre destellos.

Señora Claus: No llores mi niño. Ahora es el momento de usar tu poder. ¡Es la hora!

Miguel entre lágrimas y secándose sus lágrimas con la manga de su camisa, se levantó del suelo. Con decisión se puso en los pies del árbol de navidad y alzó el bastón hacía Santa Claus.

Miguel: ¡Se va a acabar tus fechorías!

Una gran luz celeste volvió a desprenderse del bastón y los pies de Miguel comenzaron a flotar mientras que Santa Claus aún seguía lanzando rayos. Ambos se pusieron uno en frente del otro. Uno de esos rayos fue a acabar contra Miguel, pero desapareció puesto a que él estaba protegido por la luz celeste que le rodeaba. La voz de Miguel comenzó a distorsionarse nuevamente.

Miguel: ¡Sal del cuerpo de Santa Claus!

Santa Claus (Biky): ¡Nunca! ¡NUNCA!

Los rayos de Santa Claus incrementaron y ahora eran más grandes, y el poder de Miguel siguió en aumento hasta tal punto que la camisa se desgarró y acabó destrozada. Su cuerpo comenzó a temblar. Un mano que él no conocía se encontraba apoyada en su hombro derecho. Se trataba de Reanxare.

Reanxare: Por favor, termina con esto. No quiero que sufra más.

En el otro hombro se encontraba su prima Eva.

Eva: Pon fin a su sufrimiento. Todo debe de terminar.

Ambas llevaban un hermoso traje blanco traslucida a la luz de aquel nuevo amanecer. Que poco a poco estaba saliendo en el lejano horizonte.

Miguel sin pensarlo ningún segundo más levantó su bastón y la punta se convirtió en una llave dorada, se dirigió a Santa Claus y se lo clavó en el corazón. Se originó un gran destello morado y dorado en el pecho, y la gran sombra salió del cuerpo y explotó en millones de destellos morados y dorados.

Tras la caída de esos destellos morados y dorados al suelo, los duendes y la Señora Claus alzaron sus miradas hacía la copa del árbol de navidad, pero tanto Miguel y Santa Claus ya no seguían ahí. Ambos habían desaparecido.

¡PUM, PUM, PUM!

Se escuchaban los latidos de un corazón. Miguel se miró las manos y el horizonte. Observó que se encontraba en un lugar cálido bañado por una luz blanca.

Miguel: ¿Dónde me encuentro?

Santa Claus detrás suya puso sus dos manos en sus hombros. Miguel pudo ver también que detrás de Santa Claus se encontraba Timbo en su forma duende y le guiñó un ojo.

Santa Claus: Bien hecho muchacho. Mira allí.

Miguel sorprendido vio como a lo lejos aparecía su prima Eva, y él rápidamente fue a abrazarla con todas sus fuerzas.

Miguel: ¡Prima, mi prima! Te he echado mucho de menos.

Ambos pudieron sentir su calor respectivamente.

Eva: Gracias por encontrarme, Miguel. Te estoy muy agradecida.

Ella se acercó a su mejilla y le dio un beso. Él se puso muy colorado, tan colorado como un tomate. Santa Claus se rio, hasta que alzó una sonrisa al ver detrás de Eva a Biky junto a Reanxare. Ambas iban vestidas con un hermoso traje blanco, y llevaban la melena suelta. A sus espaldas llevaban unas grandes alas de color blanco. Iban muy hermosas. Ambas iban unidas de la mano.

Eva se puso delante de su hermana.

Biky: Siento el daño que he podido ocasionarte. Lo siento de verás.

Eva: No. No debes de sentirlo. Has sufrido mucho. No te tienes que disculpar. Hay cosas peores por las que preocuparnos. Las discusiones, las peleas, las guerras, no llevan a ningún lugar. Debemos de construir un mundo donde reine la paz.

Santa Claus: Bien dicho.

Biky se le cayó una lágrima y se puso las dos manos en la cara, hasta que Eva se las agarró y se las bajó.

Eva: Ahora debes de reunirte con Reanxare y ser feliz juntas.

Tras estas últimas palabras ambas hermanas se abrazaron fuertemente. Reanxare agarró por la cintura a Biky, y ella le apoyó la cabeza en su hombro. Ambas empezaron a andar hacía una hermosa luz blanca que se encontraba en el fondo.

Eva: Adiós mi hermana. Hasta siempre.

Eva se dirigió a Miguel con una sonrisa, y lágrimas en los ojos.

Miguel: Eva… yo…

Santa Claus levantó un par de dedos hacía arriba e hizo sonar tres chasquidos con sus dedos. La casa de Santa Claus, el Árbol de Navidad, el taller, todo volvió a la normalidad.

Santa Claus: ¡Hou, hou, hou!

Marta: ¡A levantarseeeeeee dormilones!

La madre de Eva jaló fuertemente del cachete de su hija y luego se fue a la litera de abajo donde jaló también del cachete de Miguel.

Marta: Vaya par de dormilones estáis hecho. Os espero abajo. Tus padres están abajo Miguel. ¡Daros prisa!¡Ya es navidad!

Eva: Un poquito más…

Miguel abrió los ojos.

Miguel: ¡Guau! ¿Todo ha sido un sueño?

Ambos primos bajaron por las escaleras y vieron a toda su familia que estaban todos juntos cantando villancicos junto al árbol de navidad. Entre los adornos de este árbol se encontraba un caballo alado plateado, pequeñas cadenas de perlas blancas, pequeñas flores rojas como amapolas y lunas redondeadas. Y en lo alto de la copa del árbol había una estrella dorada.

Marta: Cariño, ¿sabes cómo ha llegado esa estrella ahí? ¿La compraste?

Jordi: ¿Yo? Que yo sepa no.

Ambos padres se miraban extrañados uno a otro. Mientras tanto ambos niños se asomaron a la ventana del salón al escuchar el tintineo de unos cascabeles.

Miguel: ¡Santa Claus!

Miguel y Eva, ambos con sus pijamas y descalzos salieron afuera. Mientras que sus padres estaban dentro tomando todos juntos unas copitas de vino.

Miguel: Me pareció escuchar a Santa Claus.

Eva: Oye, Miguel. ¿Me quisiste decir algo? ¿O era en sueños?

Miguel se puso muy colorado. Le dio rápidamente un beso en la mejilla y se metió para dentro de la casa.

Eva: ¡Ey! ¡Dímelo! ¡No me dejes así! ¡Fuuu! ¡Bobooo!

A lo lejos, en lo más alto del cielo el trineo de Santa Claus se dirigía a repartir los regalos de todos los niños del mundo que habían sido buenos. Entre los renos como guía iba Rudolph y a su lado Timbo, ambos junto a sus compañeros renos guiaban a Santa Claus en una nueva noche mágica de navidad.

Santa Claus: ¡Hou, hou, hou! ¡Feliz Navidad!

Tras el trineo de Santa Claus se podría contemplar una aurora boreal y con ello un nuevo amanecer.

Veinte años después…

Una chica llamada Noemí se dirigía con su grupo de amigos por navidad a un pub para tomar unas copas. Precisamente, esta chica era idéntica a la Biky que ya conocemos. Vamos a ver cómo le va.

Noemí: Venga chicos que quiero entrar al pub. Necesito tomar unas copitas para celebrar estas fiestas. ¡Hip, hip, hip!

Pepe: Noemí, ¡ya llevas tres copas! Vas a llegar mareada a casa.

Todos rieron.

Paula: Cierto, Noemí. Deberías de escuchar seriamente a Pepe.

Sofía: Anda, ¡que pelmazos sois! Dejarla que disfrute. ¡Estamos en navidad!

Todos volvieron a reír.

Entraron al pub y tomaron asientos en un rincón.

Noemí: Esperar, no pedir la otra que voy un momento al baño.

Cuando Noemí se dirigía al cuarto de baño se chocó con una chica que era idéntica a Reanxare, caracterizada también por su larga bonita melena de color negra.

Carla: Perdóname.

Noemí: No, perdóname tú.

Noemí contempló la belleza de Noemí.

Noemí: ¿Nos conocemos?

Carla: Creo…

Beatriz: ¡Carla! ¡Date prisa! ¡Tenemos que subir al karaoke!

Pepe: ¡Venga! ¡Noemí te estamos esperando!

Carla: ¡Voy, Bea! Hasta ahora.

Carla le devolvió una sonrisa y Noemí otra. Así toda la noche.

Fin.
Final de la saga: Tras la sombra.


Vídeo: Esta canción me ha ayudado para llevar a cabo la escena final cuando Miguel se reencuentra con Eva, y posteriormente el reencuentro de las dos hermanas.

Vídeo: Esta canción la he usado cuando Eva entabla conversación con su hermana, y esta le dedica unas palabras y posteriormente se despide de ella felizmente (minuto: 3:00) También cuando gracias a Santa Claus todo volvió a reconstruirse (minuto 4:18)

Vídeo: Esta canción la he usado para las últimas escenas de Miguel y Eva cuando salen afuera a buscar a Santa Claus. A partir del minuto 1 me ha inspirado para adelantarme veinte años más tarde para hacer las escenas de Noemí y Carla, y en el 1:55 es cuando ambas se reencuentran en el pub.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Especial Navidad 2016: Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.

¡Hola a tod@s!

Llega el momento de descubrir las historias que os tengo preparado para estas navidades, y se trata del cierre final de la saga "Tras la sombra". Para ello vais a poder disfrutar de dos capítulos finales relacionados con la navidad, en especial a Santa Claus. Este cierre de la saga de "Tras la sombra", en estas navidades está compuesta por dos capítulos. Uno de ellos es el que estáis viendo ahora mismo y el último capítulo se podrá leer el próximo Jueves 22 de Diciembre, donde veréis el final de esta historia por navidad y el final al fin de la saga.

Además al final del todo os dejo con dos canciones que me han ayudado a inspirarme en realizar algunos momentos muy importantes de esta historia. Aviso que contiene spoilers.

Espero que lo disfrutéis un montón. No perdáis detalles de este capítulo porque el próximo está por llegar. ¡Disfrutarlo!


Os dejo a continuación con el este primer capítulo y especial por estas navidades. ¡Feliz Navidad!

Actualización (16/12/16 - 7:53): Se ha corregido algunos errores que he podido encontrar. Nueva versión también disponible en formato pdf. Disfruten del capítulo. =)

Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.

  • Sipnosis: Nuestros amigos llegan a la casa de Santa Claus, pero lo que ellos no sabe es que en su interior se esconde su peor enemiga y que ocurrirá grandes acontecimientos que les cambiarán para siempre. ¿Saldrán victoriosos al fin en esta ocasión? Continua leyendo la saga "Tras la sombra", en este principio del final de la saga en estas navidades.
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.


Una alta figura con una capa negra alargada se arrastraba por el frío suelo de un bosque nevado. A lo lejos se podría visualizar el destrozo de un trineo hecho en montones de tablones de madera. La mujer alzó la mirada al cielo y contempló cómo comenzaba a caer pequeños copos de nieve.

Biky: Lo que me faltaba, ahora se pone a nevar. Debo de refugiarme.

La malvada bruja encontró una cueva acogedora y se dispuso a encender un fuego con el poder de la varita de Eva, que como ya sabéis ahora está dentro en el interior de una bola de color rojiza perdida en la nieve y en el que nadie sabe nada, ni siquiera la bruja que ahora estaba calentándose junto a una pequeña fogata en mitad de una oscura y solitaria cueva.

A la mañana siguiente la bruja hizo de la cueva como su nuevo hogar. Cerca de unas estalactitas que se balanceaban y que parecían que se iban a caer en cualquier momento, construyó en el suelo un lugar para torturas.

Biky: Debo de ser precavida por si vuelve a aparecer ese mocoso con su reno.

Pasaros los días y la bruja descubrió en lo alto de la cueva, en una colina, como cerca de allí se encontraba un lugar que le resultaba familiar por los cuentos, y por esos villancicos que hablaban de ese lugar. Se trataba de la casa de Santa Claus.

Biky: ¡Que suerte la mía! Voy a hacer una cosa, debo de ocultarme. No quiero que me encuentre.

La bruja levantó con el poder de la varita montones de medianas y pequeñas rocas para tapar la abertura de la cueva y así ocultarla mientras que ella se encontraba ausente.

Al llegar a la gran casa de madera de Santa Claus, observó por una ventana como una señora gordita estaba cocinando unos deliciosos cupcakes en su cocina. Ella dedujo que era la mujer de Santa Claus. Ella llevaba un traje como su marido, pero lo único que le diferenciaba era una especial de falda verde oscura que usaba como delantal para sus cocinas de cupcakes y deliciosos manjares para estas fiestas. Biky sin pensárselo abrió la ventana con cuidado y se escondió detrás de un mueble de la cocina, mientras que la señora Claus muy concentrada se disponía a decorar unos deliciosos cupcakes de chocolate.

Biky: Esta es mi oportunidad, debo de ser ella para que no me encuentren nunca. ¡AHORA!

Balanceó con su fuerza el mueble donde platos, fuentes y vasos cayeron al suelo; y el mueble cayó encima de la señora Claus.

Biky se convirtió en una horrible sombra y se deslizó por el suelo de la cocina y terminó entrando por las orejas de la señora Claus. De repente, la Señora Claus abrió los ojos y con grandes fuerzas apartó todo el mueble ella solita.

Señora Claus (Biky): La varita está ahí en el suelo, debo de alcanzarla.

Alcanzó la varita a lo justo, porque en ese mismo momento unos duendes interrumpieron la cocina con cara de asombro.

Los duendes ayudaron a la falsa Señora Claus a levantarse del suelo. Ella explicó que había sido un accidente doméstico y que todo estaba bien, mientras que su mano derecha dentro del delantal tocaba la punta de la varita y a su vez mostrando una sonrisa alargada de maldad.

Pasaron los días y un enorme portal se abrió en el cielo Timbo y Miguel hacía aparición en un cielo nocturno, pero tuvieron suerte porque en ese momento no estaba nevando. Timbo ofreció a Miguel hospedarse en la casa de su amo, y fueron ambos a la casa de Santa Claus.

Al llegar a la entrada dos duendes amigos suyos le recibieron con los brazos abiertos, se trataban de Patri y Bepu que ambos se convirtieron en padres y tenía a un pequeño duende en los brazos de la mamá. Timbo se convirtió de Reno a Duende y dio un beso en la frente al pequeño mientras que Miguel le ofrecía su mano, dándole una pequeña caricia en su manita.

Los duendes que le dieron la bienvenida a nuestros amigos le enseñaron toda la casa por dentro de Santa Claus. Estaban preparando los últimos preparativos antes de navidad. Una enorme cinta teletransportadora llevaba los regalos de un lado a otro. Había un duende muy regordete que no paraba de comerse las galletas de chocolate en forma de árbol de navidad y campanas que tenía en una mesa central del taller donde había dulces, batidos, bizcochos, entre otros ricos manjares. Miguel se reía porque veía como el duende regordete se acercaba y se las metía en la boca y luego otro duende le daba en la espalda porque se estaba ahogando por las prisas del trabajo. Era normal, porque quedaba muy poco tiempo para el gran día.

Bepu y Patri llevaron a nuestros amigos a un nuevo lugar y diferente al que habían visto. Se trataba del patio interior que tenía la gran casa de Santa Claus. Era hermoso, alrededor del patio tenía las ventanitas pequeñas escarchas por la nieve y decorado con cintas verdes y rojas. Además de una pequeña puertecita que llevaba a la cocina de la señora Claus. En el centro del patio se hallaba un hermoso y gran árbol de navidad.

Miguel: ¡Guau! ¡Es maravilloso!

Timbo: Es aquí donde reside los sueños de todos los niños del mundo. Aquellos niños que han sido muy buenos y sus sueños son reales ya sea por necesidad o por algo que les ha ocurrido, es decir, sueños que son importantes para ellos. Se representan en esas bolas de color rojo.

Miguel: ¡Guau! Qué bonito. Brilla mucho el árbol de navidad. ¡Me encanta! ¿Y esa puerta?

Miguel alzó un dedo a una de las puertas del patio.

Timbo: Esa puerta nos llevaría a la cocina de la Señora Claus. ¡Prepara cosas muy riquísimas! ¿Te han gustado las luces? Gracias a las luces que tenemos en el árbol, y al inmenso poder de las bolas hace que este árbol sea muy bonito.

Miguel: Ya veo, ¿y cómo aparecen estas bolas?

Timbo: Aparecen por arte de magia o aparecen en cualquier lado de esta casa. Y nosotros las colocamos aquí.

Miguel: ¿Y esa estrella plateada de arriba del todo?

Timbo: Esa estrella plateada tiene un enorme poder en su interior. No es un sueño, y tiene más fuerza que la amistad y los sueños juntos. El amor verdadero. Cuando consigue ese amor verdadero se vuelve dorada.

Miguel: ¿Cómo?

Respondió Miguel muy extrañado a Timbo.

Timbo: El amor verdadero es aquel amor que nadie te puede dar y que sólo tú puedes crear en tu interior. Es aquel que ofreces a los demás a cambio de nada. De ahí nace el amor verdadero. Si sigue bien tus pasos lo llegarás a conocer.

Miguel: ¡Guau!

La falsa Señora Claus se encontraba en ese momento en los establos de los renos de Santa Claus. Estos renos tenían una peculiaridad y es que estos no se transformaban en duendes. La bruja se acercó a Rudolph que era el que guiaba a todos los renos de Santa Claus en la mágica noche. Se acercó al reno y le ofreció uno de sus cupcakes. El reno sin pensárselo se lo comenzó a comer como si no hubiera un mañana. Una vez que el reno había acabado de comer su cupcake, ella se marchó de allí dejando a un reno que comenzó a sentirse mal cayéndose al suelo poco a poco. Mientras que la falsa Señora Claus salía del establo pudo escuchar como el reno comenzó a quejarse por un horrible dolor de estómago.

Biky se asomó por el barandal de la escalera de la casa, y vio como en el piso inferior se encontraba Timbo y Miguel, su sonrisa se hacía más perversa y malvada. Se dirigió a un dormitorio abriendo sus dos puertas en par en par con gran jubilo y alegría. Todo andaba como ella lo había planeado. Ahora mismo se encontraba en el dormitorio de Santa Claus.

Señora Claus (Biky):  Todo anda como lo había planeado. Así no me descubrirán jamás.

Se acercó a la terraza que tenía el dormitorio, abrió sus puertas y se asomó al balcón. Vio con ojos tristes como los copos de nieve comenzaron a caer nuevamente en esa noche nocturna. Un soplo de aire frío movió la falda de la Señora Claus y en ese mismo instante apareció un rostro de una persona que le resultaba bastante familiar pero que no llegó a reconocer. La extraña figura comenzó a acercarse a ella con tristeza.

Señora Claus (Biky): ¿Un espíritu? ¿Quién eres?

Nuevamente un soplo de aire frio mezclado con los copos de nieve giró alrededor del misterioso rostro y se pudo apreciar el aspecto de aquella persona. Era hermosa. Llevaba un largo cabello oscuro y tenía una túnica blanca gracias a los copos de nieve. Pero su mirada era diferente, le miraba con tristeza. Una mirada que ella no conocía.

Sombra misteriosa: Puedes cambiar. Merece la pena el cambio.

Biky se acercó a la sombra pasito a pasito y pude sentir con ojos cerrados como aquella figura la quiso tocar el rostro, pero en el momento de tocarla la figura desapareció al llegar una persona al dormitorio.

Santa Claus: Hou, Hou. ¡Estabas aquí! ¿Dónde te encontrabas? ¡Te estaba buscando por la cocina! Pensé que estarías preparando un suculento pastel de tres chocolates.

Santa Claus al ver a su esposa se quedó sorprendida al ver que ella estaba llorando. Biky no le dio tiempo a asimilar lo que había visto, acababa de ver a Reanxare.

Dos duendes que habían llegado de un arduo viaje llegaban cansados a la casa de Santa Claus y llevaban consigo una bola de color rojiza.

Sam: Debemos de colocarla en el árbol.

Gus: Yo te ayudaré. Voy por las escaleras al taller y la colocaremos arribita.

Mientras tanto en el dormitorio Santa Claus estaba impresionado al ver a la Señora Claus llorar por primera vez.

Santa Claus: ¿Querida? ¿Te ha pasado algo?

Decía Santa Claus mientras cerraba el balcón de la terraza. Acto seguido se acercó a Biky y la abrazó. La bruja recibió el abrazo con los ojos abiertos en par en par. En el lado del corazón comenzó a salir una pequeña luz dorada que aumentaba poco a poco. Se tocó el pecho y cayó de rodillas al suelo.

Santa Claus la ayudó a levantarse y le rechazó la ayuda. Salió huyendo del dormitorio y corrió por las escaleras hacía abajo. Poco a poco el poder de la bruja por dentro comenzó a debilitarse. Caían lágrimas en su mejilla y lanzó unos gritos ahogados como si estuviera metiéndole a ella miles de trocitos de cristal en su corazón.

Señora Claus (Biky): ¡Mi corazón! ¿Qué es este sentimiento? ¿Por qué? ¿Qué me está ocurriendo? ¡No! ¡NO! ¡NOOOOOO! ¡ARGGG!

La malvada bruja salió corriendo escaleras abajo y entró por la cocina. Al entrar en la cocina tropezó con varias bandejas de galletas recién horneadas y tropezando así con unos duendes que estaban preparando las bandejas para los trabajadores, estos cayeron al suelo al tropezarse con la bruja.

Patri: ¿Qué le ha pasado?

Bepu: ¡Que rara está estos últimos días! ¿Qué le ha podido ocurrir?

Al salir de la cocina la bruja tropezó con los dos duendes que estaban colocando la bola roja que habían encontrado en su viaje. La bruja cayó al suelo. La escalera comenzó a tambalearse. Todos los duendes se asomaron para ver que estaba ocurriendo. Timbo y Miguel pudieron aguantar la escalera a tiempo, pero el duende que estaba colocando la bola se le resbaló e iba en dirección al suelo. Todos contemplaron como la bola poco a poco llegaba al suelo girando sobre sí misma.

¡PLAS! La bola rojiza cayó al suelo y se resquebrajó de un lado a otro. Del interior de esa bola comenzó a salir bolas de humo rojizas con imágenes en su interior. A Miguel le sonaba muy familiar esas imágenes.

Timbo: ¡No puede ser!

Miguel: ¡Son los recuerdos de Eva!

Todos contemplaron entre copos de nieve los recuerdos de Eva, en los mejores momentos de su vida. Cuando los recuerdos se esfumaron, la bola destrozada se convirtió en el cuerpo de la pequeña Eva. Miguel con lágrimas en los ojos fue hacía el cuerpo de su prima. Intentó reanimarla zarandeándola de un lado para otro, pero era en vano. La pequeña ya no se encontraba con ellos.

Miguel: ¡EVA! ¡NO! ¡EVA HÁBLAME! ¡POR FAVOR, RESPONDEME! ¡EVA! ¡POR FAVOR, DI ALGO! ¡EVA! ¡EVAAA!

Todos los presentes comenzaron a llorar. El cuerpo de la pequeña comenzó a ser traslucida hasta que desapareció de las manos de Miguel.

Miguel: ¡EVA! ¡EVAAAA!

Timbo agarró fuertemente a un amigo descontrolado por los nervios de aquella situación.

Todo el mundo dirigió la mirada a Santa Claus que sostenía a una inconsciente Señora Claus. La despertó con unas caricias en su mejilla y esta despertó.

Santa Claus: ¿Dónde has escondido a la Señora Claus?

La bruja se desprendió del cuerpo de la Señora Claus entre lágrimas, tapada por su capucha, salió al exterior.

Biky: ¿Qué he hecho? ¡He matado a mi hermana!

Miguel se dirigió a la bruja con ira.

La Señora Claus comenzó a despertarse en las manos de su marido. Santa Claus le mostró una sonrisa y un beso en la frente.

Santa Claus: Bienvenida, Señora Claus.

Santa Claus notaba algo raro en uno de los bolsillos del delantal de la Señora Claus, se trataba de una varita mágica.

Miguel: ¡Maldita bruja! ¡Has matado a mi prima! ¡LA HAS MATADO! ¡MALDITA!

Alzó al bastón al cielo y dirigió un gran rayo azulado contra su pecho. La bruja comenzó a gritar fuertemente hacía el cielo nevado. Timbo observó a un Miguel que no conocía, estaba descontrolado por la muerte de su prima.

Miguel: ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡DEVUELVEME A MI PRIMA! ¡QUE ME LA DEVUELVA HE DICHO! ¡DEVUELVEMELAAAAAAA!

El bastón comenzó a vibrar fuertemente y la bruja comenzó a caer al suelo dando un grito de horror que se escuchó por todo aquel lugar. Todo el patio se quedó a oscuras.

Timbo: ¡YA BASTA MIGUEL! ¡PARA!

Todos comenzaron a esconderse por el patio. El gran poder de Miguel hizo que el árbol se cayese al suelo rompiéndose las bolas en montones de trocitos.

Timbo: ¡PARAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Miguel estaba envuelto por una gran bola de energía que lo envolvía de color azulado. Lo único que se podía ver era el gran poder azulado que desprendía Miguel y una bruja derrotada en el suelo.

Continuará…


Vídeo: Esta canción me ha inspirado para el momento en el que Biky se encuentra con Reanxare en el balcón.


Vídeo: Esta canción me ha inspirado en el momento en el que Biky sale corriendo escaleras hacía abajo y hace tropezar a los duendes con ella.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Exposición de Playmobil 2016 - Chiclana de la Frontera, Cádiz.

¡Hola a tod@s!

Hace unos días pude ir con mis sobrinos a una hermosa exposición de Playmobil en Chiclana de la Frontera. Situado en el Polígono Industrial El Torno, concretamente en la Avenida del Comercio 27, en el Salón de Celebraciones "La Muralla".

Esta exposición está organizada por el grupo de Clicks de Cádiz, y el Ayuntamiento de Chiclana de la Frontera.

Deciros que si tenéis la oportunidad de venir en estos días de puente o bien para las próximas fiestas navideñas de estar aquí en Chiclana, os invito a que vengáis con vuestros hijos a esta exposición porque no os va a defraudar en ningún momento. Es más, una vez que lo hayas visitado tendrás la necesidad de ir otra vez porque siempre habrá algún detallito que no hayas visto en la visita anterior.


A lo que a mi me respecta he podido disfrutar como un enano de toda la exposición. Las personas que trabajan allí son muy amable y te atiende sin ningún problema. Os podréis encontrar escenas de Star Wars, Harry Potter, Egipto (con su Belén de Navidad y el Dakar, muy bien hecho), y otros dioramas que harán que paséis un rato agradable viéndolo. Además si tienes buena vista y localiza algunos "gazapos" entre los diferentes dioramas, ellos te darán unos papelitos que si los apuntas podrás concursar en un sorteo muy molón que andan organizando. Un divertido juego que hará que los más peques y los no tan peques se lo pasen guay del paraguay buscando esos diferentes gazapos.

Además, a parte de la exposición tendréis un mercadillo donde podréis conseguir clicks de Playmobil a un precio asequible para vuestros bolsillos. Una muy buena oportunidad para comprar cositas para estas navidades a esos amantes de Playmobil. En mi caso pude comprarme un Papa Noél que no tenía, los trabajadores del mercadillo son muy majos, no tendréis problemas a la hora de hacerles alguna pregunta.

No dudéis en visitar esta exposición. ¡Os lo vais a pasar pipa!

Para terminar os adjunto una galería de fotografías que hice con la cámara de mi móvil (no muy bueno, pero se puede preciar muchos detalles). Espero que lo disfrutéis.

Enlace a la galería de fotografías: https://goo.gl/photos/gc7dXrJbr7wYVUke8

Enlace web: Página de facebook de "Expo Clicks de Chiclana".