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Especial Navidad 2016: Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.

¡Hola a tod@s!

Llega el momento de descubrir las historias que os tengo preparado para estas navidades, y se trata del cierre final de la saga "Tras la sombra". Para ello vais a poder disfrutar de dos capítulos finales relacionados con la navidad, en especial a Santa Claus. Este cierre de la saga de "Tras la sombra", en estas navidades está compuesta por dos capítulos. Uno de ellos es el que estáis viendo ahora mismo y el último capítulo se podrá leer el próximo Jueves 22 de Diciembre, donde veréis el final de esta historia por navidad y el final al fin de la saga.

Además al final del todo os dejo con dos canciones que me han ayudado a inspirarme en realizar algunos momentos muy importantes de esta historia. Aviso que contiene spoilers.

Espero que lo disfrutéis un montón. No perdáis detalles de este capítulo porque el próximo está por llegar. ¡Disfrutarlo!


Os dejo a continuación con el este primer capítulo y especial por estas navidades. ¡Feliz Navidad!

Actualización (16/12/16 - 7:53): Se ha corregido algunos errores que he podido encontrar. Nueva versión también disponible en formato pdf. Disfruten del capítulo. =)

Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.

  • Sipnosis: Nuestros amigos llegan a la casa de Santa Claus, pero lo que ellos no sabe es que en su interior se esconde su peor enemiga y que ocurrirá grandes acontecimientos que les cambiarán para siempre. ¿Saldrán victoriosos al fin en esta ocasión? Continua leyendo la saga "Tras la sombra", en este principio del final de la saga en estas navidades.
  • Descarga: Pincha aquí si te lo quieres descargar en formato pdf.

Tras la sombra de Santa Claus. Desaparecida.


Una alta figura con una capa negra alargada se arrastraba por el frío suelo de un bosque nevado. A lo lejos se podría visualizar el destrozo de un trineo hecho en montones de tablones de madera. La mujer alzó la mirada al cielo y contempló cómo comenzaba a caer pequeños copos de nieve.

Biky: Lo que me faltaba, ahora se pone a nevar. Debo de refugiarme.

La malvada bruja encontró una cueva acogedora y se dispuso a encender un fuego con el poder de la varita de Eva, que como ya sabéis ahora está dentro en el interior de una bola de color rojiza perdida en la nieve y en el que nadie sabe nada, ni siquiera la bruja que ahora estaba calentándose junto a una pequeña fogata en mitad de una oscura y solitaria cueva.

A la mañana siguiente la bruja hizo de la cueva como su nuevo hogar. Cerca de unas estalactitas que se balanceaban y que parecían que se iban a caer en cualquier momento, construyó en el suelo un lugar para torturas.

Biky: Debo de ser precavida por si vuelve a aparecer ese mocoso con su reno.

Pasaros los días y la bruja descubrió en lo alto de la cueva, en una colina, como cerca de allí se encontraba un lugar que le resultaba familiar por los cuentos, y por esos villancicos que hablaban de ese lugar. Se trataba de la casa de Santa Claus.

Biky: ¡Que suerte la mía! Voy a hacer una cosa, debo de ocultarme. No quiero que me encuentre.

La bruja levantó con el poder de la varita montones de medianas y pequeñas rocas para tapar la abertura de la cueva y así ocultarla mientras que ella se encontraba ausente.

Al llegar a la gran casa de madera de Santa Claus, observó por una ventana como una señora gordita estaba cocinando unos deliciosos cupcakes en su cocina. Ella dedujo que era la mujer de Santa Claus. Ella llevaba un traje como su marido, pero lo único que le diferenciaba era una especial de falda verde oscura que usaba como delantal para sus cocinas de cupcakes y deliciosos manjares para estas fiestas. Biky sin pensárselo abrió la ventana con cuidado y se escondió detrás de un mueble de la cocina, mientras que la señora Claus muy concentrada se disponía a decorar unos deliciosos cupcakes de chocolate.

Biky: Esta es mi oportunidad, debo de ser ella para que no me encuentren nunca. ¡AHORA!

Balanceó con su fuerza el mueble donde platos, fuentes y vasos cayeron al suelo; y el mueble cayó encima de la señora Claus.

Biky se convirtió en una horrible sombra y se deslizó por el suelo de la cocina y terminó entrando por las orejas de la señora Claus. De repente, la Señora Claus abrió los ojos y con grandes fuerzas apartó todo el mueble ella solita.

Señora Claus (Biky): La varita está ahí en el suelo, debo de alcanzarla.

Alcanzó la varita a lo justo, porque en ese mismo momento unos duendes interrumpieron la cocina con cara de asombro.

Los duendes ayudaron a la falsa Señora Claus a levantarse del suelo. Ella explicó que había sido un accidente doméstico y que todo estaba bien, mientras que su mano derecha dentro del delantal tocaba la punta de la varita y a su vez mostrando una sonrisa alargada de maldad.

Pasaron los días y un enorme portal se abrió en el cielo Timbo y Miguel hacía aparición en un cielo nocturno, pero tuvieron suerte porque en ese momento no estaba nevando. Timbo ofreció a Miguel hospedarse en la casa de su amo, y fueron ambos a la casa de Santa Claus.

Al llegar a la entrada dos duendes amigos suyos le recibieron con los brazos abiertos, se trataban de Patri y Bepu que ambos se convirtieron en padres y tenía a un pequeño duende en los brazos de la mamá. Timbo se convirtió de Reno a Duende y dio un beso en la frente al pequeño mientras que Miguel le ofrecía su mano, dándole una pequeña caricia en su manita.

Los duendes que le dieron la bienvenida a nuestros amigos le enseñaron toda la casa por dentro de Santa Claus. Estaban preparando los últimos preparativos antes de navidad. Una enorme cinta teletransportadora llevaba los regalos de un lado a otro. Había un duende muy regordete que no paraba de comerse las galletas de chocolate en forma de árbol de navidad y campanas que tenía en una mesa central del taller donde había dulces, batidos, bizcochos, entre otros ricos manjares. Miguel se reía porque veía como el duende regordete se acercaba y se las metía en la boca y luego otro duende le daba en la espalda porque se estaba ahogando por las prisas del trabajo. Era normal, porque quedaba muy poco tiempo para el gran día.

Bepu y Patri llevaron a nuestros amigos a un nuevo lugar y diferente al que habían visto. Se trataba del patio interior que tenía la gran casa de Santa Claus. Era hermoso, alrededor del patio tenía las ventanitas pequeñas escarchas por la nieve y decorado con cintas verdes y rojas. Además de una pequeña puertecita que llevaba a la cocina de la señora Claus. En el centro del patio se hallaba un hermoso y gran árbol de navidad.

Miguel: ¡Guau! ¡Es maravilloso!

Timbo: Es aquí donde reside los sueños de todos los niños del mundo. Aquellos niños que han sido muy buenos y sus sueños son reales ya sea por necesidad o por algo que les ha ocurrido, es decir, sueños que son importantes para ellos. Se representan en esas bolas de color rojo.

Miguel: ¡Guau! Qué bonito. Brilla mucho el árbol de navidad. ¡Me encanta! ¿Y esa puerta?

Miguel alzó un dedo a una de las puertas del patio.

Timbo: Esa puerta nos llevaría a la cocina de la Señora Claus. ¡Prepara cosas muy riquísimas! ¿Te han gustado las luces? Gracias a las luces que tenemos en el árbol, y al inmenso poder de las bolas hace que este árbol sea muy bonito.

Miguel: Ya veo, ¿y cómo aparecen estas bolas?

Timbo: Aparecen por arte de magia o aparecen en cualquier lado de esta casa. Y nosotros las colocamos aquí.

Miguel: ¿Y esa estrella plateada de arriba del todo?

Timbo: Esa estrella plateada tiene un enorme poder en su interior. No es un sueño, y tiene más fuerza que la amistad y los sueños juntos. El amor verdadero. Cuando consigue ese amor verdadero se vuelve dorada.

Miguel: ¿Cómo?

Respondió Miguel muy extrañado a Timbo.

Timbo: El amor verdadero es aquel amor que nadie te puede dar y que sólo tú puedes crear en tu interior. Es aquel que ofreces a los demás a cambio de nada. De ahí nace el amor verdadero. Si sigue bien tus pasos lo llegarás a conocer.

Miguel: ¡Guau!

La falsa Señora Claus se encontraba en ese momento en los establos de los renos de Santa Claus. Estos renos tenían una peculiaridad y es que estos no se transformaban en duendes. La bruja se acercó a Rudolph que era el que guiaba a todos los renos de Santa Claus en la mágica noche. Se acercó al reno y le ofreció uno de sus cupcakes. El reno sin pensárselo se lo comenzó a comer como si no hubiera un mañana. Una vez que el reno había acabado de comer su cupcake, ella se marchó de allí dejando a un reno que comenzó a sentirse mal cayéndose al suelo poco a poco. Mientras que la falsa Señora Claus salía del establo pudo escuchar como el reno comenzó a quejarse por un horrible dolor de estómago.

Biky se asomó por el barandal de la escalera de la casa, y vio como en el piso inferior se encontraba Timbo y Miguel, su sonrisa se hacía más perversa y malvada. Se dirigió a un dormitorio abriendo sus dos puertas en par en par con gran jubilo y alegría. Todo andaba como ella lo había planeado. Ahora mismo se encontraba en el dormitorio de Santa Claus.

Señora Claus (Biky):  Todo anda como lo había planeado. Así no me descubrirán jamás.

Se acercó a la terraza que tenía el dormitorio, abrió sus puertas y se asomó al balcón. Vio con ojos tristes como los copos de nieve comenzaron a caer nuevamente en esa noche nocturna. Un soplo de aire frío movió la falda de la Señora Claus y en ese mismo instante apareció un rostro de una persona que le resultaba bastante familiar pero que no llegó a reconocer. La extraña figura comenzó a acercarse a ella con tristeza.

Señora Claus (Biky): ¿Un espíritu? ¿Quién eres?

Nuevamente un soplo de aire frio mezclado con los copos de nieve giró alrededor del misterioso rostro y se pudo apreciar el aspecto de aquella persona. Era hermosa. Llevaba un largo cabello oscuro y tenía una túnica blanca gracias a los copos de nieve. Pero su mirada era diferente, le miraba con tristeza. Una mirada que ella no conocía.

Sombra misteriosa: Puedes cambiar. Merece la pena el cambio.

Biky se acercó a la sombra pasito a pasito y pude sentir con ojos cerrados como aquella figura la quiso tocar el rostro, pero en el momento de tocarla la figura desapareció al llegar una persona al dormitorio.

Santa Claus: Hou, Hou. ¡Estabas aquí! ¿Dónde te encontrabas? ¡Te estaba buscando por la cocina! Pensé que estarías preparando un suculento pastel de tres chocolates.

Santa Claus al ver a su esposa se quedó sorprendida al ver que ella estaba llorando. Biky no le dio tiempo a asimilar lo que había visto, acababa de ver a Reanxare.

Dos duendes que habían llegado de un arduo viaje llegaban cansados a la casa de Santa Claus y llevaban consigo una bola de color rojiza.

Sam: Debemos de colocarla en el árbol.

Gus: Yo te ayudaré. Voy por las escaleras al taller y la colocaremos arribita.

Mientras tanto en el dormitorio Santa Claus estaba impresionado al ver a la Señora Claus llorar por primera vez.

Santa Claus: ¿Querida? ¿Te ha pasado algo?

Decía Santa Claus mientras cerraba el balcón de la terraza. Acto seguido se acercó a Biky y la abrazó. La bruja recibió el abrazo con los ojos abiertos en par en par. En el lado del corazón comenzó a salir una pequeña luz dorada que aumentaba poco a poco. Se tocó el pecho y cayó de rodillas al suelo.

Santa Claus la ayudó a levantarse y le rechazó la ayuda. Salió huyendo del dormitorio y corrió por las escaleras hacía abajo. Poco a poco el poder de la bruja por dentro comenzó a debilitarse. Caían lágrimas en su mejilla y lanzó unos gritos ahogados como si estuviera metiéndole a ella miles de trocitos de cristal en su corazón.

Señora Claus (Biky): ¡Mi corazón! ¿Qué es este sentimiento? ¿Por qué? ¿Qué me está ocurriendo? ¡No! ¡NO! ¡NOOOOOO! ¡ARGGG!

La malvada bruja salió corriendo escaleras abajo y entró por la cocina. Al entrar en la cocina tropezó con varias bandejas de galletas recién horneadas y tropezando así con unos duendes que estaban preparando las bandejas para los trabajadores, estos cayeron al suelo al tropezarse con la bruja.

Patri: ¿Qué le ha pasado?

Bepu: ¡Que rara está estos últimos días! ¿Qué le ha podido ocurrir?

Al salir de la cocina la bruja tropezó con los dos duendes que estaban colocando la bola roja que habían encontrado en su viaje. La bruja cayó al suelo. La escalera comenzó a tambalearse. Todos los duendes se asomaron para ver que estaba ocurriendo. Timbo y Miguel pudieron aguantar la escalera a tiempo, pero el duende que estaba colocando la bola se le resbaló e iba en dirección al suelo. Todos contemplaron como la bola poco a poco llegaba al suelo girando sobre sí misma.

¡PLAS! La bola rojiza cayó al suelo y se resquebrajó de un lado a otro. Del interior de esa bola comenzó a salir bolas de humo rojizas con imágenes en su interior. A Miguel le sonaba muy familiar esas imágenes.

Timbo: ¡No puede ser!

Miguel: ¡Son los recuerdos de Eva!

Todos contemplaron entre copos de nieve los recuerdos de Eva, en los mejores momentos de su vida. Cuando los recuerdos se esfumaron, la bola destrozada se convirtió en el cuerpo de la pequeña Eva. Miguel con lágrimas en los ojos fue hacía el cuerpo de su prima. Intentó reanimarla zarandeándola de un lado para otro, pero era en vano. La pequeña ya no se encontraba con ellos.

Miguel: ¡EVA! ¡NO! ¡EVA HÁBLAME! ¡POR FAVOR, RESPONDEME! ¡EVA! ¡POR FAVOR, DI ALGO! ¡EVA! ¡EVAAA!

Todos los presentes comenzaron a llorar. El cuerpo de la pequeña comenzó a ser traslucida hasta que desapareció de las manos de Miguel.

Miguel: ¡EVA! ¡EVAAAA!

Timbo agarró fuertemente a un amigo descontrolado por los nervios de aquella situación.

Todo el mundo dirigió la mirada a Santa Claus que sostenía a una inconsciente Señora Claus. La despertó con unas caricias en su mejilla y esta despertó.

Santa Claus: ¿Dónde has escondido a la Señora Claus?

La bruja se desprendió del cuerpo de la Señora Claus entre lágrimas, tapada por su capucha, salió al exterior.

Biky: ¿Qué he hecho? ¡He matado a mi hermana!

Miguel se dirigió a la bruja con ira.

La Señora Claus comenzó a despertarse en las manos de su marido. Santa Claus le mostró una sonrisa y un beso en la frente.

Santa Claus: Bienvenida, Señora Claus.

Santa Claus notaba algo raro en uno de los bolsillos del delantal de la Señora Claus, se trataba de una varita mágica.

Miguel: ¡Maldita bruja! ¡Has matado a mi prima! ¡LA HAS MATADO! ¡MALDITA!

Alzó al bastón al cielo y dirigió un gran rayo azulado contra su pecho. La bruja comenzó a gritar fuertemente hacía el cielo nevado. Timbo observó a un Miguel que no conocía, estaba descontrolado por la muerte de su prima.

Miguel: ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡MUERE! ¡DEVUELVEME A MI PRIMA! ¡QUE ME LA DEVUELVA HE DICHO! ¡DEVUELVEMELAAAAAAA!

El bastón comenzó a vibrar fuertemente y la bruja comenzó a caer al suelo dando un grito de horror que se escuchó por todo aquel lugar. Todo el patio se quedó a oscuras.

Timbo: ¡YA BASTA MIGUEL! ¡PARA!

Todos comenzaron a esconderse por el patio. El gran poder de Miguel hizo que el árbol se cayese al suelo rompiéndose las bolas en montones de trocitos.

Timbo: ¡PARAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Miguel estaba envuelto por una gran bola de energía que lo envolvía de color azulado. Lo único que se podía ver era el gran poder azulado que desprendía Miguel y una bruja derrotada en el suelo.

Continuará…


Vídeo: Esta canción me ha inspirado para el momento en el que Biky se encuentra con Reanxare en el balcón.


Vídeo: Esta canción me ha inspirado en el momento en el que Biky sale corriendo escaleras hacía abajo y hace tropezar a los duendes con ella.

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